Antonio Navarro . Sei. Semilla
En Sei, Semilla, Silencio, Antonio Navarro Fernández concibe el grabado como un espacio ritual y meditativo, donde el proceso —preparar la matriz, cortar el papel, mezclar la tinta, limpiar la superficie— se convierte en un gesto ceremonial. El proyecto toma el negro como eje central, un negro carga...
| Autores: | , , |
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| Tipo de recurso: | libro |
| Fecha de publicación: | 2025 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Salamanca (USAL) |
| Repositorio: | GREDOS. Repositorio Institucional de la Universidad de Salamanca |
| OAI Identifier: | oai:gredos.usal.es:10366/169955 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/10366/169955 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Grabado Instalación Gráfica expandida Escultura Libro de artista 6203.04 Dibujo, Grabado 6203.09 Escultura |
| Sumario: | En Sei, Semilla, Silencio, Antonio Navarro Fernández concibe el grabado como un espacio ritual y meditativo, donde el proceso —preparar la matriz, cortar el papel, mezclar la tinta, limpiar la superficie— se convierte en un gesto ceremonial. El proyecto toma el negro como eje central, un negro cargado de materia y significado, que se despliega a través del carbón, el papel de sulfito y el metacrilato, estableciendo un diálogo entre lo tangible y lo invisible. Inspirado en el wabi-sabi (Koren, 1997, p. 8), Navarro utiliza materiales considerados “menos nobles” para resaltar la belleza de lo imperfecto, lo frágil y lo efímero. El metacrilato, con su doble acabado mate o brillante, permite jugar con la luz, la reflexión y la absorción, cuestionando la sociedad contemporánea del brillo y el ruido constante. El proyecto también dialoga con el pensamiento de David Le Breton sobre el silencio, como presencia activa y fértil, capaz de preparar el alma para la escucha y el encuentro con lo esencial. En este sentido, las obras crean un espacio expositivo que se convierte en un umbral de atención plena, invitando al espectador a experimentar un silencio no amenazante, sino fecundo y contemplativo. Las voces de Pilar Escanero y Juan de Miguel Luengo subrayan esta dimensión: Escanero destaca la sensibilidad y la capacidad de la obra para evocar silencio y vida, mientras que Luengo enfatiza la universalidad y la profundidad poética de estas piezas, donde el silencio es umbral y apertura. Sei, Semilla, Silencio es, finalmente, un proyecto que convierte la contemplación en experiencia activa, proponiendo que el silencio sea tanto espacio como semilla de lo que está por venir. |
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