La imagen como entidad feminizada
[ES] A partir del trabajo con las teorías críticas de la imagen, la crítica cinematográfica y sus aproximaciones feministas materialistas, así como los encuentros críticos e interdisciplinares con la tradición semiótica del análisis de las producciones visuales, se ha profundizado en las condiciones...
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| Tipo de recurso: | capítulo de libro |
| Fecha de publicación: | 2024 |
| País: | España |
| Institución: | Universitat Politècnica de València (UPV) |
| Repositorio: | RiuNet. Repositorio Institucional de la Universitat Politécnica de Valéncia |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:riunet.upv.es:10251/211517 |
| Acceso en línea: | https://riunet.upv.es/handle/10251/211517 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Imagen Feminidad Sospecha Seducción Género |
| Sumario: | [ES] A partir del trabajo con las teorías críticas de la imagen, la crítica cinematográfica y sus aproximaciones feministas materialistas, así como los encuentros críticos e interdisciplinares con la tradición semiótica del análisis de las producciones visuales, se ha profundizado en las condiciones de aparición de las representaciones femeninas o feminizadas en el medio, incorporando al análisis el propio medio, lo que permite establecer conexiones materiales e imaginales entre feminidad e imagen. Si bien existe una relación ambivalente en lo relativo al valor social y simbólico adherido a la feminidad, se sugiere que sucede de forma similar respecto a la imagen. De la misma manera que se considera «el cuerpo de la mujer desnuda como metáfora de la verdad» (Lardeau, 1978), la feminidad de quienes se desnudan frente a una cámara para obtener un beneficio económico resulta una feminidad bajo sospecha: una feminidad engañosa, falsa, frívola, artificial, pobre y contagiosa. Las imágenes, de la misma manera que pueden ser consideradas como documento o registro de lo real, incluso prueba de veracidad, están comúnmente relacionadas con aquello que es frívolo, superfluo, falso y carente de verdad. A partir de establecer estas relaciones tensionales se han complejizado ambos términos, el de feminidad y el de imagen, para generar un tejido analítico que se sitúa desde las feminidades disidentes y las imágenes pobres que, al igual que estas feminidades, son empobrecidas, marginalizadas, reguladas y contenidas en espacios de marginalidad social, económica y estética. Se considera la relación material y estética de la historia visual y de los medios con dichas feminidades, las cuales, además de compartir espacios de acusación y sospecha social, comparten una historia económica, pues han sido estas feminidades aquellas que han acompañado la historia tecnológica de dichos medios, a partir de su fuerza de trabajo. |
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