La construcción discursiva de los interlocutores en De Vita Beata de Séneca

Ad Gallionem De Vita Beata (58 d.C.) es un diálogo de Lucio Anneo Séneca, cuyo destinatario explícito es su hermano mayor Galión. Está conformado por veintiocho capítulos y nos ha llegado inconcluso. A lo largo del texto, basándose en los principios de la doctrina estoica, Séneca propone una moral q...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Sala, María Elisa, Lucena, Silvio Alexis
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2014
País:España
Institución:Universidad de Murcia
Repositorio:DIGITUM. Depósito Digital Institucional de la Universidad de Murcia
OAI Identifier:oai:digitum.um.es:10201/39188
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10201/39188
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Séneca, Lucio Anneo (0003 A.J.C.-0065)
Crítica e interpretación
82 - Literatura
Descripción
Sumario:Ad Gallionem De Vita Beata (58 d.C.) es un diálogo de Lucio Anneo Séneca, cuyo destinatario explícito es su hermano mayor Galión. Está conformado por veintiocho capítulos y nos ha llegado inconcluso. A lo largo del texto, basándose en los principios de la doctrina estoica, Séneca propone una moral que exalta el gozo, que acarrea la búsqueda y conquista de la virtud y la libertad: “Quid enim prohibet nos beatam uitam dicere liberum animum? (Sen. De vita beata, IV, 3) – ¿qué nos impide afirmar que la vida dichosa consiste en tener el espíritu libre?”. En este trabajo, adoptamos la noción de interlocutor ficticio de acuerdo con Codoñer (1997). Para un mejor abordaje, lo dividimos en dos partes. En la primera, el enunciador asume el rol de maestro que se dispone a impartir algunos preceptos. Toda su alocución responde a un exclusivo asunto: ¿Cómo se puede lograr la felicidad? ¿Es posible alcanzarla? El interlocutor desempeña el rol de un discípulo pronto a escuchar y aprender. En esta situación de enseñanza-aprendizaje, el interlocutor ficticio se transforma en un ayudante para que el enunciador despliegue su saber filosófico. En la segunda parte, el interlocutor ficticio desempeña el rol de un adversario que condena al maestro por falta de coherencia. El enunciador incorpora la voz socrática, como discurso de autoridad.