El bronce final y la protocolonización en la Península Ibérica
Este trabajo parte de la peculiaridad de una serie de objetos que tienen en común el servir de evidencias directas o indirectas de los contactos entre el Atlántico y el Mediterráneo en la Península Ibérica durante el Bronce Final, en las cercanías de la colonización fenicia (1050-825 a.C.). En línea...
| Author: | |
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| Format: | doctoral thesis |
| Publication Date: | 2018 |
| Country: | España |
| Institution: | Universidad Complutense de Madrid (UCM) |
| Repository: | Docta Complutense |
| Language: | Spanish |
| OAI Identifier: | oai:docta.ucm.es:20.500.14352/16035 |
| Online Access: | https://hdl.handle.net/20.500.14352/16035 |
| Access Level: | Open access |
| Keyword: | 903(46)(043.2) Edad del Bronce Late Bronze Age Prehistoria 5504.05 Prehistoria |
| Summary: | Este trabajo parte de la peculiaridad de una serie de objetos que tienen en común el servir de evidencias directas o indirectas de los contactos entre el Atlántico y el Mediterráneo en la Península Ibérica durante el Bronce Final, en las cercanías de la colonización fenicia (1050-825 a.C.). En líneas generales, en esta época las comunidades de la Península Ibérica se encuentran en la órbita de dos grades complejos culturales con marcadas diferencias étnicas, especialmente perceptibles a nivel ideológico, aunque económicamente afines. Por un lado, el mundo atlántico, ampliamente extendido por todo el territorio peninsular aunque especialmente enraizado en la mitad occidental. Su principal característica es la metalurgia de bronce, rica en estaño, cuyos tipos se difunden por toda la fachada atlántica europea. En cambio, apenas ha dejado vestigios habitacionales y funerarios. Por otro lado, los Campos de Urnas, una tradición de origen alpina que se extiende por un enorme espacio en el centro-oeste de Europa, comprendiendo el noreste peninsular y el litoral levantino. Contrariamente, el registro de poblados y enterramientos tras un rito de incineración es notable, aunque la metalurgia es más pobre en cuanto a su cantidad y variedad. Ambas complejos culturales comparten una organización social de rango según la definición de Marshall Sahlins y de Morton Fried, jerarquizada aunque no estratificada. La sociedad está centrada en la figura de big men o líderes que dominan el colectivo legitimados por su prestigio en el combate y en la sabia administración de los recursos. Los big men no son, en principio, posiciones hereditarias, de manera que este rango va rotando a medida que otras personas les superan en prestigio o, simplemente, que mueren. La sociedad de rango se fragmenta en comunidades de pequeño tamaño formadas por familias. Las familias funcionan como unidades de producción y reproducción y en su seno los bienes circulan de acuerdo a unas normas de reciprocidad positiva. Igualmente, estas normas también están vigentes en cada comunidad, que explota los recursos de sus inmediaciones libremente. Pero mientras que las relaciones intrafamiliares se basan en los lazos de sangre, las relaciones interfamiliares se fundamentan en alianzas intencionadas, creando una red clientelar liderada por el big man. Por su parte, las relaciones fuera de las redes familiar y clientelar recaen en los líderes, quienes generan así la red diplomática en virtud de la cual se producen los intercambios y solidaridades suprarregionales... |
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