Amor, muerte e inmortalidad. Elementos para una interpretación no intelectualista de Santo Tomás de Aquino

Este trabajo discute las pruebas de la inmortalidad del alma desde el punto de vista de la actividad afectiva y no de la intelectual. Aunque la investigación parte de la filosofía de Tomás de Aquino, también se consideran las tesis de otros filósofos. El primer capítulo presenta el problema del sent...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Santamaría-Egurrola, F. B. (Francisco de Borja)|||/items/5917e5b8-6aca-450e-9e89-094f131033ce
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:1990
País:España
Institución:Universidad de Navarra
Repositorio:Dadun. Depósito Académico Digital de la Universidad de Navarra
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dadun.unav.edu:10171/65106
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10171/65106
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Materias Investigacion::Arte y Humanidades::Filosofía
Santo Tomás de Aquino
Amor
Muerte
Inmortalidad
Alma
Descripción
Sumario:Este trabajo discute las pruebas de la inmortalidad del alma desde el punto de vista de la actividad afectiva y no de la intelectual. Aunque la investigación parte de la filosofía de Tomás de Aquino, también se consideran las tesis de otros filósofos. El primer capítulo presenta el problema del sentido de la muerte para la existencia humana, tratando de establecer su carácter antinatural y, en consecuencia, de mal real. A fin de entender la posición del Aquinate, se la compara con Heidegger, Sartre, Rahner y Sciacca. El segundo capítulo discute la prueba de la inmortalidad del alma que parte del deseo natural de inmortalidad. El resto de las pruebas tradicionales para demostrar la inmortalidad del alma es estudiado en el tercer capítulo, centrando la atención particularmente sobre los problemas que la tesis de la inmortalidad del alma plantea para una concepción de los seres humanos que no quiera ser dualista. Finalmente, el cuarto capítulo estudia el pensamiento del Aquinate sobre la voluntad. La conclusión de este estudio es que en cuanto que la subjetividad comparece más en las actividades afectivas que en las intelectuales, las pruebas que parten de las primeras muestran mejor el carácter personal de la inmortalidad que las que lo hacen de las segundas.