La ampliación de la Unión Europea al Este

La Tesis Doctoral bajo el título “Ampliación de la Unión Europea al Este”, dirigida por el Dr. Fernando Barreiro y codirigida por la Dra. Touria Abdelkader, analiza las futuras ampliaciones de la Unión Europea (UE) hacia el Este y valora la brecha que separa a un grupo de trece países de los princip...

Full description

Bibliographic Details
Author: Mazón Sánchez de Neyra, María
Format: doctoral thesis
Publication Date:2026
Country:España
Institution:Universidad Nacional de Educación a Distancia
Repository:e-spacio. Repositorio Institucional de la UNED
Language:Spanish
OAI Identifier:oai:dnet:espacio_____::0694f464eb4a776f9771276eb51a3ce3
Online Access:https://hdl.handle.net/20.500.14468/32562
Access Level:Open access
Keyword:5603 Derecho internacional
Description
Summary:La Tesis Doctoral bajo el título “Ampliación de la Unión Europea al Este”, dirigida por el Dr. Fernando Barreiro y codirigida por la Dra. Touria Abdelkader, analiza las futuras ampliaciones de la Unión Europea (UE) hacia el Este y valora la brecha que separa a un grupo de trece países de los principios y valores de la Unión. El objetivo principal de la investigación es determinar las posibilidades de los países analizados de culminar con éxito el proceso de adhesión, en un contexto geopolítico extraordinariamente complejo y volátil, en gran medida resultado de la invasión rusa de Ucrania y del surgimiento de los neoimperialismos ruso y, más recientemente, estadounidense, desde la victoria electoral de Donald Trump, en noviembre de 2024. Los países examinados proceden en su mayoría de las extintas Unión Soviética (Armenia, Azerbaiyán, Belarús, Georgia, Moldavia y Ucrania) y de la República de Yugoslavia (Bosnia y Herzegovina, Kosovo, Macedonia del Norte, Montenegro y Serbia), además de Albania y Türkiye y presentan una tipología variada, lo que dota a la investigación de un interés adicional, una vez rota la homogeneidad de las primeras ampliaciones. La Tesis se estructura en siete capítulos que tratan la integración europea, sus antecedentes y la integración económica, en un proceso que discurre en una permanente dicotomía entre la ampliación de la Unión a nuevas naciones del entorno europeo y una profundización de la integración de los Estados que ya son miembros de la UE. Los países se han dividido en dos grupos, un primer grupo está formado por aquellos que se considera podrían tener posibilidades de culminar el proceso de adhesión a medio plazo, la mayoría de los cuales son candidatos (Albania, Macedonia del Norte, Moldavia, Montenegro, Serbia y Ucrania) y un séptimo país que no lo es (Armenia). El segundo grupo está formado por seis países cuya adhesión es muy difícil (los candidatos Bosnia y Herzegovina, Georgia y Türkiye, y los países que no son candidatos, Azerbaiyán, Belarús y Kosovo). Se analiza asimismo la ampliación a partir de la convergencia real de nueve países (Albania, Armenia, Azerbaiyán, Belarús, Georgia, Macedonia del Norte, Moldavia, Serbia y Ucrania) y se lleva a cabo un análisis multicriterio para evaluar las posibles candidaturas a partir de indicadores heterogéneos. La investigación analiza las reformas que los países han de llevar a cabo para el cumplimiento de los llamados “criterios de Copenhague”, acordados en la reunión del Consejo Europeo de Copenhague de 1993, y considera asimismo la capacidad de la Unión de absorber nuevos miembros, un concepto definido en otro Consejo Europeo, diez años más tarde, también en Copenhague. En la Tesis se tienen en cuenta variables que no se tratan habitualmente en el ámbito institucional de la UE como los antecedentes históricos, la religión, la etnia, la cultura política, el deseo del candidato de pertenecer a la UE, la extensión territorial o el número de habitantes, cuestiones que pueden llegar a determinar el éxito o el fracaso de la adhesión, el futuro encaje de un país en el seno de la Unión o su permanencia en la misma. La invasión militar de Ucrania ha sacudido el tablero internacional, precipitado las solicitudes de adhesión de varios países del entorno –la misma Ucrania, Georgia y Moldavia– y reactivado el proceso de adhesión de los países balcánicos que tantos parones y retrasos ha sufrido. La andadura europea de las exrepúblicas soviéticas se ve complicada por la radical oposición de la Federación Rusa a cualquier acercamiento de éstas a la UE, una oposición aún mayor si se trata de un acercamiento a la OTAN. El temor al expansionismo ruso, tras el peligroso precedente de Crimea, unido a la pérdida de los EEUU como socio fiable, ha devuelto la cuestión de la defensa europea al primer plano de la actualidad y ha tenido efectos visibles en el ámbito de la seguridad y la defensa europeas, como han sido el abandono de Finlandia y Suecia de su tradicional no alineación y su ingreso en la OTAN, la eliminación de Dinamarca de una de las cuatro excepciones que mantenía a la política común de la UE desde 1993, la aproximación del Reino Unido a Europa con nuevos acuerdos sobre pesca, energía, movilidad juvenil y, lo más importante, acuerdos en materia de defensa y seguridad o el nombramiento de un comisario de Defensa, el lituano Andrius Kubilius, en noviembre de 2024. Se puede decir que Europa –una vez más– se encuentra en una encrucijada, en esta ocasión motivada por la invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, el pragmatismo que impone la geopolítica a la defensa de la UE, debe aplicarse también a la agenda de ampliaciones. A la tradicional dicotomía entre ampliación y profundización de la integración, se suma un nuevo interrogante: ¿debe la UE priorizar la urgencia geoestratégica sobre el cumplimiento de los criterios de adhesión basados en los principios y valores que sustentan la Unión? De la investigación se concluye que la lógica geopolítica no puede dominar la agenda de las ampliaciones, más aun teniendo en cuenta que una vez que se produce la adhesión, el nuevo Estado miembro pierde su principal incentivo para mantener las reformas. La adhesión a la UE no admite atajos ni tampoco acelerones, sino que se basa en el mérito y en el cumplimiento estricto de los criterios de Copenhague. La Unión debe administrar con cautela sus promesas de una adhesión rápida, habida cuenta de la frustración que su no cumplimiento suele producir en los países candidatos. Más aún, debe evitar que la adhesión de algunos de los países responsables de la aceleración de la agenda de las ampliaciones –principalmente Ucrania, Moldavia y Georgia que, recordemos, no controlan la totalidad de sus territorios– no solo no satisfaga las necesidades de la Unión y su objetivo de ampliar la zona de seguridad, sino que la suma en una inestabilidad aún mayor.