Santa María de Huerta, panteón de la nobleza castellana

El monasterio de Santa María de Huerta se convirtió, durante la Edad Media, en la morada eterna de miembros de las más nobles familias castellanas. Desde el último tercio del siglo XII, la comunidad hortense recibió por parte de ellos fuertes ingresos para ejecutar sus obras, a condición de que se l...

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Detalles Bibliográficos
Autor: López de Guereño Sanz, M. Teresa
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2007
País:España
Institución:Universidad Autónoma de Madrid
Repositorio:Biblos-e Archivo. Repositorio Institucional de la UAM
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.uam.es:10486/712944
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10486/712944
https://dx.doi.org/10.18002/da.v0i6.1516
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Arquitectura monástica
Claustro
Panteón
Sepulcros
Arcosolios
Historia del Arte
Descripción
Sumario:El monasterio de Santa María de Huerta se convirtió, durante la Edad Media, en la morada eterna de miembros de las más nobles familias castellanas. Desde el último tercio del siglo XII, la comunidad hortense recibió por parte de ellos fuertes ingresos para ejecutar sus obras, a condición de que se les concediese sepultura entre sus muros. Los monjes, a su vez, y en agradecimiento a las donaciones de sus benefactores, se obligaban a rezar por sus almas y custodiar sus sepulcros. En la iglesia, Martín de Finojosa, Rodrigo Jiménez de Rada y los Condes de Medinaceli; en el claustro, anhelando un enterramiento de prestigio, las familias de los Molina, Bera, Montuenga, etc., contribuyeron con sus donaciones y sepulcros a hacer realidad el esplendor de la fábrica monástica y, al mismo tiempo, al alejamiento del ideal monástico de pobreza y austeridad promulgado por los fundadores de la orden