El protomédico Francisco Hernández en Nueva España (1570-1577)

La figura y la obra de Francisco Hernández (nació en la Puebla de Montalbán hacia 1515 y muerto en Madrid en 1587) ha merecido la atención de los especialistas pero no ha conseguido nunca encaramarse a este pabellón de grandes figuras de la ciencia moderna que tanto los científicos como la sociedad...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Pardo-Tomás, José
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2009
País:España
Institución:Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Repositorio:DIGITAL.CSIC. Repositorio Institucional del CSIC
OAI Identifier:oai:digital.csic.es:10261/46157
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10261/46157
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Historia de la ciencia
El protomédico Francisco Hernández
Siglo XVI
Descripción
Sumario:La figura y la obra de Francisco Hernández (nació en la Puebla de Montalbán hacia 1515 y muerto en Madrid en 1587) ha merecido la atención de los especialistas pero no ha conseguido nunca encaramarse a este pabellón de grandes figuras de la ciencia moderna que tanto los científicos como la sociedad occidental contemporánea han ido construyendo en el último siglo y medio; aunque méritos no le faltan. Sin embargo quizás haya sido mejor así. Las características más atractivas de Francisco Hernández como personaje histórico constituyen, como suele ocurrir, una compleja mezcla de representatividad y originalidad. La vida y la obra de Hernández contienen muchos elementos que las hacen representativas de su época, por ejemplo de la manera en que muchos médicos se formaban dentro y fuera de las universidades, se forjaban una carrera profesional y abordaban el estudio de la naturaleza, del cuerpo humano, de la enfermedad o de los remedios medicinales. Pero, al mismo tiempo, otros elementos de la vida y la obra de Hernández poseen una singularidad y originalidad excepcionales. Al más destacado de ellos queremos dedicar las páginas que siguen: la empresa - científica e intelectual. Pero también institucional y políticaque lo llevó a viajar a la Nueva España entre los años 1570 y 1577, enviado por Felipe II a elaborar una obra que marcó verdaderamente un hito en la ciencia europea de la época y cuya influencia se dejó notar durante muchas generaciones posteriores de científicos, médicos y naturalistas.