El camarín del Santísimo Sacramento en la catedral de Huesca (1543) y la herencia litúrgica medieval

En 1520, el cabildo de la catedral de Huesca firmó, con el maestro Damián Forment, el contrato de ejecución del retablo principal de la iglesia, una obra de alabastro decorada con escenas de la Pasión de Cristo. En la parte superior, se abrió un óculo destinado a la exhibición de la eucaristía, comu...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Alonso Álvarez, Raquel|||0000-0002-1354-5347
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2016
País:España
Institución:Universitat Autònoma de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ddd.uab.cat:168809
Acceso en línea:https://ddd.uab.cat/record/168809
https://dx.doi.org/urn:doi:10.5565/rev/locus.280
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Corpus Christi
Retablo expositor
Camarín
Costumbrarios
Liturgia
Catedral
Reino de Aragón
Huesca
Eucharist
Retable-mostrance
Customaries
Liturgy
Cathedral
Kingdom of Aragon
Retaule expositor
Cambril
Costumaris
Litúrgia
Regne d'Aragó
Osca
Descripción
Sumario:En 1520, el cabildo de la catedral de Huesca firmó, con el maestro Damián Forment, el contrato de ejecución del retablo principal de la iglesia, una obra de alabastro decorada con escenas de la Pasión de Cristo. En la parte superior, se abrió un óculo destinado a la exhibición de la eucaristía, comunicado con un camarín trasero que funcionaba como capilla eucarística y al que se accedía por una escalera que partía de la nueva sacristía. Este modelo resulta característico del Reino de Aragón y cuenta con inmediatos precedentes zaragozanos que inspiraron el oscense. En el presente artículo, se analizan dichos precedentes y la finalidad del conjunto compuesto por retablo y camarín; a la vez que se estudia cómo se conservaron los elementos pasionales y eucarísticos medievales, cómo se transformaron y se glosaron en las nuevas concepciones desarrolladas a partir del siglo XVI, y, además, cómo lo hicieron dentro de los mismos ámbitos arquitectónicos. Para llevar a cabo este análisis, se han utilizado los costumbrarios redactados para la catedral entre los siglos XV y XVIII, las descripciones de los autores antiguos y los objetos y los espacios conservados o que podemos reconstruir gracias a las fuentes históricas. Tras el estudio de todos estos elementos, se concluye que las nuevas obras encargadas a partir del siglo XVI respetaron los antiguos contenidos litúrgicos del templo añadiéndoles suntuosidad y lujo, lo cual definía un panorama de transformación dentro de la tradición.