Efectos de las presas en la dinàmica fluvial del curso bajo del río Ebro

La morfología fluvial del cauce del río Ebro aguas abajo de las presas de Mequinenza y Ribarroja ha experimentado una serie de cambios a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, entre los que cabe destacar: a) erosión lateral, b) colonización de zonas activas por vegetación de ribera, y c) disminu...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Vericat Querol, Damià, Batalla, Ramon J.
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2004
País:España
Institución:Universitat de Lleida (UdL)
Repositorio:Repositori Obert UdL
OAI Identifier:oai:repositori.udl.cat:10459.1/59496
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10459.1/59496
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Presas
Carga de fondo
Avenidas
Morfología fluvial
Descripción
Sumario:La morfología fluvial del cauce del río Ebro aguas abajo de las presas de Mequinenza y Ribarroja ha experimentado una serie de cambios a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, entre los que cabe destacar: a) erosión lateral, b) colonización de zonas activas por vegetación de ribera, y c) disminución de la anchura. Dichos cambios se han producido después de la construcción y cierre de las presas en la década de los setenta. Las presas alteran la magnitud y frecuencia de las crecidas, lo que produce una disminución de la capacidad de transporte de sedimento del río. Simultáneamente, retienen la mayor parte del sedimento transportado desde aguas arriba, particularmente material grueso como carga de fondo, convirtiendo al cauce en la principal fuente de sedimento aguas abajo. El trabajo describe la alteración de las crecidas por las presas y el consiguiente ajuste del balance sedimentario y la morfología del río, a partir del análisis de datos hidrológicos, geomorfológicos de campo y de fotografías aéreas. La reducción de la magnitud de las avenidas (hasta un 25%) afecta especialmente a las más pequeñas en el tramo inmediatamente aguas abajo de las presas. La disminución de la capacidad del río para transportar carga de fondo a causa de la reducción de los picos de las avenidas y de los caudales medios es importante, pasando de una media de 400.000 t/a entre 1950 y 1975 a menos de 100.000 t/a durante la década de los noventa. Los cambios morfológicos son la respuesta del río a dichas alteraciones.