Condenados de Manuel Mur Oti (1953): Lorca en Castilla

Condenados, tercer largometraje del cineasta gallego Manuel Mur Oti, es un apasionado drama rural que narra la historia de un sangriento triángulo amoroso. Pese a tratarse de la adaptación de una obra teatral de José Suárez Carreño, el análisis fílmico de la película, articulado en torno a la puesta...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Zubiaur Gorozika, Nekane E.
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2011
País:España
Institución:Universidad Autónoma de Madrid
Repositorio:Biblos-e Archivo. Repositorio Institucional de la UAM
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.uam.es:10486/675176
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10486/675176
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Condenados
Mur Oti
Suárez Carreño
Lorca
Yerma
Drama rural
Cine
Descripción
Sumario:Condenados, tercer largometraje del cineasta gallego Manuel Mur Oti, es un apasionado drama rural que narra la historia de un sangriento triángulo amoroso. Pese a tratarse de la adaptación de una obra teatral de José Suárez Carreño, el análisis fílmico de la película, articulado en torno a la puesta en escena de las miradas de s us protagonistas, revela que en realidad el filme solo guard a relación argumental con l a obra original, centrada en el con cepto calder oniano de la honra. Mur Oti depu ra tod os los componentes s ociales, religiosos y psico lógico s del texto de Suárez Carreño para poner en escena un relato mítico, una cosmogonía temáticamente vinculada al resto de dramas rurales firmados por el autor, sobre el hombre y la mujer primigenios de naturaleza esencialmente fecunda. Un relato más estrechamente emparentado con el espíritu de la tragedia lorquiana que con el trad ici onal d ra ma rural que le sirve de base en ta nto que Aurelia, protagonista femenina de Condenados, se nos presenta como heredera directa de la Yerma de Lorca, dispuesta a sacrificar de manera irracional su propia naturaleza por mant ene r un matrimonio q ue el destino le ha otorgado, pese a que ello suponga la conde na a la eterna esterilidad