Calles, aceras y farolas. Suelos urbanizables y no ocupados en la Comunitat Valenciana

[ES] La investigación analiza el amplio stock de suelos urbanizables residenciales de la Comunitat Valenciana (CV), heredado del ciclo expansivo, y propone un marco de decisión para orientar su desarrollo, ajuste o desclasificación. Parte de un diagnóstico que cuantifica la magnitud y la distribució...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: León-Rodríguez, Ruth de|||0000-0002-9677-4646
Tipo de recurso: tesis doctoral
Fecha de publicación:2026
País:España
Institución:Universitat Politècnica de València (UPV)
Repositorio:RiuNet. Repositorio Institucional de la Universitat Politécnica de Valéncia
Idioma:español
OAI Identifier:oai:riunet.upv.es:10251/233063
Acceso en línea:https://riunet.upv.es/handle/10251/233063
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Paisajes imperfectos
Tsunami urbanizador
Burbuja inmobiliaria
Decrecimiento urbano
Desurbanización
Desclasificación del suelo
Especulación inmobiliaria
Urbanismo regenerativo
Urbanismo de marcha atrás
Urbanismo estacionario
Reversión del planeamiento urbanístico
Suelo urbanizable residencial
Desclasificación del suelo urbanizable
Land declassification
Temporary urbanism
Real-estate speculation
Residential developable land
11.- Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
Descripción
Sumario:[ES] La investigación analiza el amplio stock de suelos urbanizables residenciales de la Comunitat Valenciana (CV), heredado del ciclo expansivo, y propone un marco de decisión para orientar su desarrollo, ajuste o desclasificación. Parte de un diagnóstico que cuantifica la magnitud y la distribución territorial del fenómeno. En julio de 2023 el inventario autonómico registraba 74.690 hectáreas de suelo urbanizable. El 72,90% era residencial, con 54.448,62 hectáreas concentradas en la franja litoral y con especial peso en Alicante. Este punto de partida obliga a revisar la viabilidad real de muchas bolsas a la luz de los riesgos, de la infraestructura verde y de la transición ecosocial. El trabajo construye un modelo reproducible de evaluación multicriterio en SIG, basado en un sumatorio lineal ponderado y aplicado de forma homogénea a toda la CV. Persigue dos objetivos complementarios. Por un lado, estima la Probabilidad Posicional de Desarrollo (PPD) como indicador de oportunidad ligada a accesibilidad, centralidad y conectividad con servicios. Por otro, calcula la Incompatibilidad Territorial de Desarrollo (ITD) como medida integrada de riesgos, afecciones ambientales, fragmentación de la infraestructura verde y costes colectivos. Ambos índices se combinan en una Matriz de Probabilidad e Incompatibilidad que clasifica y jerarquiza cada ámbito. La base empírica integra las versiones de marzo y julio de 2023 del inventario y una tipificación en cinco situaciones del proceso urbanizador. Esta tipología va desde ámbitos inactivos hasta sectores con urbanización consolidada y permite ajustar las recomendaciones: desclasificar, redimensionar, compactar o desurbanizar. Los resultados muestran una pauta clara. Al menos un 17,15% del suelo urbanizable residencial combina baja probabilidad de desarrollo y alta incompatibilidad y debería desclasificarse. Un 19,32% reúne condiciones claras para su ejecución. Entre ambos extremos queda un 63,52% que exige calibración fina según contexto, costes y riesgos. Si a los incompatibles se suman los casos dudosos, la desclasificación se aproxima a un 40% del total. Esta proporción indica que una parte sustantiva del stock carece de sentido territorial, económico o ambiental. Mantenerla como expectativa genera costes de oportunidad y vulnerabilidades. La discusión contrasta los hallazgos con instrumentos recientes de contención y revisión tales como planes territoriales, moratorias, directrices litorales y revisiones de planeamiento general. De ese contraste surgen criterios transferibles para la realidad de la CV. Destacan la necesaria integración efectiva de los riesgos y de la infraestructura verde como base para la ordenación, la fijación de caducidades operativas en los instrumentos de planeamiento, la necesaria coordinación supramunicipal y el reconocimiento de los modelos urbanos compactos como referencia euro mediterránea. Finalmente, la articulación entre probabilidad de desarrollo e incompatibilidad o falta de aptitud ofrece una base operativa para decidir qué suelos desarrollar, ajustar o desclasificar. La combinación de desclasificación selectiva, desurbanización y urbanismos de transición proporciona un repertorio coherente para ordenar el decrecimiento del stock y reorientar la política urbanística hacia modelos más compactos, resilientes y eficientes.