Toxina botulínica en parálisis cerebral infantil: resultados en 27 sujetos a lo largo de un año
Introducción y objetivos. Resultados positivos en el tratamiento de la parálisis cerebral infantil espástica con toxina botulínica, en estudios anglosajones de los últimos años, nos han llevado a iniciar este trabajo, cuyo objetivo es mostrar nuestra experiencia con la toxina en el tratamiento de es...
| Autores: | , |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Fecha de publicación: | 1997 |
| País: | España |
| Institución: | Universidad de Navarra |
| Repositorio: | Dadun. Depósito Académico Digital de la Universidad de Navarra |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:dadun.unav.edu:10171/34762 |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/10171/34762 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Toxina botulínica A arálisis cerebral Espasticidad Neurología |
| Sumario: | Introducción y objetivos. Resultados positivos en el tratamiento de la parálisis cerebral infantil espástica con toxina botulínica, en estudios anglosajones de los últimos años, nos han llevado a iniciar este trabajo, cuyo objetivo es mostrar nuestra experiencia con la toxina en el tratamiento de esta enfermedad, establecer sus indicaciones, analizar los resultados obtenidos y plantear posibles aplicaciones futuras. Material y métodos. Incluimos 10 pacientes hemipléficos y 17 dipléjicos de edad media 6 años y 7 meses, seguidos entre 5 y 18 meses. Aplicamos PRS y EVFEL como escalas de valoración y medimos el rango de movilidad articular seis meses antes de infiltrar la toxina, y en el seguimiento tras su aplicación y prosecución de fisioterapia. Infiltramos adductores, isquiotibial interno, tríceps sural y tibial posterior, en dosis de 1 - 2 U/músculo/kg de peso corporal. Resultados. Encontramos mejoría media en PRS del 24%, el ángulo de adductores mejoró un 66% (p<0,01), el popliteo 40% (p=0,05) y el del tobillo 51% (p<0,01). En el 96% de los casos la mejoría en espasticidad permitió adquirir patrones de estática o locomoción (EVFEL) que se mantenían al pasar el efecto de la toxina, máximo a los dos meses, se mantuvo entre 4 y 6 meses y decreció durante los dos siguientes. Conclusiones. Nuestra experiencia nos conduce a proponer utilizar inicialmente dosis más elevadas, a establecer las indicaciones valorando la estabilidad postural del paciente y plantear futuras posibilidades terapéuticas como tratamiento de niños con retracción muscular constituid a, combinando la toxina con otros recursos como yesos de elongación. |
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