Isabel de Farnesio (1692-1766), impulsora de la música para violín italiana en Madrid

[ES] Isabel de Farnesio tuvo un papel central en la vida musical de la corte real española como consorte de Felipe V. Había recibido una educación musical refinada en su Parma natal, ciudad con la que mantuvo contacto constante a través de correspondencia, manteniéndose al día de las novedades music...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Lombardía González, Ana
Formato: capítulo de livro
Fecha de publicación:2021
País:España
Recursos:Universidad de Salamanca (USAL)
Repositorio:GREDOS. Repositorio Institucional de la Universidad de Salamanca
OAI Identifier:oai:gredos.usal.es:10366/148595
Acesso em linha:http://hdl.handle.net/10366/148595
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Isabel de Farnesio
Música italiana
Música siglo XVIII
Música de violín
Italian music
18th century music
Violin music
Elizabeth Farnese
6203.06 Música, Musicología
Descrição
Resumo:[ES] Isabel de Farnesio tuvo un papel central en la vida musical de la corte real española como consorte de Felipe V. Había recibido una educación musical refinada en su Parma natal, ciudad con la que mantuvo contacto constante a través de correspondencia, manteniéndose al día de las novedades musicales italianas. Es bien conocido el apoyo de la reina a Farinelli, agente fundamental en la renovación de la música vocal y escénica de la corte. Pero, además, Farnesio intervino directamente en la modernización de la música instrumental, en especial para violín, antes de que la popularidad de este instrumento se generalizara entre la élite social de Madrid. Desde la llegada de la reina a la corte en 1714, fueron contratados para la Real Capilla varios compositores e instrumentistas activos previamente en Parma, como el maestro de capilla Francesco Corselli y el violinista Mauro d'Alay. Este último, que recibía el sueldo más alto de los instrumentistas de la corte, compuso algunas de las sonatas para violín más tempranas localizadas en manuscritos madrileños. Podrían haber sido compuestas en la década de 1740 para el Infante don Luis o el Infante don Felipe, hijos de la reina que recibían lecciones de violín y comentaban el talento de "Maurino" o "Mauriçio" en la correspondencia con su madre. Tras quedar viuda y retirarse al Real Sitio de La Granja, Farnesio mantuvo su gusto por este instrumento. Fue entonces cuando uno de sus músicos de cámara, Christiano Reynaldi, le dedicó sus Sonatas para violín op. 1 (1761), una de las primeras colecciones del género impresas en España. Así, Farnesio impulsó la integración del repertorio violinístico más moderno y cosmopolita del momento en el emergente mercado musical madrileño