Inyección de heparina subcutánea lenta versus rápida para prevenir la intensidad del hematoma/equimosis y del dolor en la zona de inyección

La heparina es una medicación anticoagulante que se usa para prevenir el crecimiento de un trombo existente y se prescribe de manera profiláctica para prevenir el desarrollo de nuevos coágulos en los pacientes. La heparina generalmente se administra por vía subcutánea, ya que se requiere una absorci...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Vázquez-Calatayud, M., Alonso-Fernández, Sergio
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión aceptada para publicación
Fecha de publicación:2020
País:España
Institución:Varias* (Consorci de Biblioteques Universitáries de Catalunya, Centre de Serveis Científics i Acadèmics de Catalunya)
Repositorio:Recercat. Dipósit de la Recerca de Catalunya
OAI Identifier:oai:recercat.cat:2445/193800
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/2445/193800
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Heparina
Injeccions
Dolor
Infermeria
Heparin
Injections
Pain
Nursing
Descripción
Sumario:La heparina es una medicación anticoagulante que se usa para prevenir el crecimiento de un trombo existente y se prescribe de manera profiláctica para prevenir el desarrollo de nuevos coágulos en los pacientes. La heparina generalmente se administra por vía subcutánea, ya que se requiere una absorción lenta y continua del fármaco. Por esta vía se pueden administrar diferentes formas farmacéuticas como, por ejemplo, la heparina no fraccionada (HNF) y la heparina de bajo peso molecular (HBPM). La heparina se inyecta por vía subcutánea en la grasa y el tejido conectivo subyacentes a la dermis con sitios de inyección óptimos, incluida la región umbilical del abdomen y la parte lateral de los brazos y muslos. La administración subcutánea de heparina puede conducir a eventos adversos como dolor, equimosis extensa y hematoma en la zona de inyección2,3. Los pacientes con estancias hospitalarias de larga duración pueden recibir inyecciones diarias durante varias semanas y tienen un alto riesgo de padecer hematomas y dolor en la zona de la inyección. Se ha teorizado la velocidad o la tasa de inyección como una forma de reducir estos eventos adversos, específicamente que una velocidad de inyección lenta causará menos resultados adversos que una velocidad rápida. La razón es que una velocidad lenta permite más tiempo para que el tejido subcutáneo acomode el volumen inyectado, lo que produce menos presión, sangrado capilar y dolor en la zona y minimiza la probabilidad de otros daños.