Publicidad, Tiempo y Vida

La publicidad es un producto cultural doblemente determinado. Cabe reconocer en ella, por un lado, una lógica o racionalidad social de orientación marcadamente económica. Y, por otra parte, como experiencia estética, y en tanto que mediación simbólica, la publicidad debe ser considerada un important...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Sierra Caballero, Francisco
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2017
País:Ecuador
Institución:Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
Repositorio:Repositorio Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.flacsoandes.edu.ec:10469/13166
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10469/13166
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:REPRESENTACIÓN CULTURAL
CAPITAL
MONOPOLIO
PUBLICIDAD
ESPACIO
TRANSNACIONAL
POLÍTICAS Y ESTADO
COMINICACIÓN
Descripción
Sumario:La publicidad es un producto cultural doblemente determinado. Cabe reconocer en ella, por un lado, una lógica o racionalidad social de orientación marcadamente económica. Y, por otra parte, como experiencia estética, y en tanto que mediación simbólica, la publicidad debe ser considerada un importante factor determinante de socialización y representación cultural. En síntesis, la función económica de la publicidad se orienta a la difusión de los productos, empresas e instituciones económicas con el fin de favorecer, en el marco de la libre competencia, la orientación y ampliación de la demanda, según las exigencias de reproducción del sistema productivo. De este modo, garantiza no ya la circulación de los productos, bienes o servicios en el mercado sino más bien la producción misma y, por lo tanto, la acumulación de capital, en la justa medida en que contribuye a crear −en muchos casos artificialmente− la demanda y así acelerar el proceso de circulación y rotación del capital, que, no olvidemos, se realiza siempre en el acto de consumo como intercambio. En esta dialéctica de rotación del capital, la reproducción estructural del sistema de clases resulta más que evidente. La diferencia de atributos simbólicos que muestra la publicidad en cada producto tiene por objetivo una jerarquización y organización planificada de los tipos de consumo, organizando el mercado en favor de la competencia y de la reproducción de las diferentes fracciones de clase. La publicidad cumple así una importante función de redistribución del gasto público según diferentes tipos de mercancías, que afecta positivamente a la demanda agregada y condiciona los niveles de ahorro en favor del gasto.