Estrés laboral y satisfacción laboral en el personal de salud de la clínica san Pablo

Los estudios sobre estrés laboral empiezan en el año de 1930 cuando Hans Selye en Australia, estudiante de la carrera de medicina, observó que ciertos trabajadores precarizados presentaban signos y síntomas comunes como dolores de cabeza, afectaciones musculares, trastornos del sueño, entre otros. S...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Cumbicus Astudillo, Thalia Antonieta
Tipo de recurso: tesis de maestría
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2023
País:Ecuador
Institución:Universidad Regional Autónoma de los Andes
Repositorio:Repositorio Universidad Regional Autónoma de los Andes
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dspace.uniandes.edu.ec:123456789/15657
Acceso en línea:https://dspace.uniandes.edu.ec/handle/123456789/15657
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:ESTRÉS LABORAL
SATISFACCIÓN LABORAL
PERSONAL DE SALUD
Descripción
Sumario:Los estudios sobre estrés laboral empiezan en el año de 1930 cuando Hans Selye en Australia, estudiante de la carrera de medicina, observó que ciertos trabajadores precarizados presentaban signos y síntomas comunes como dolores de cabeza, afectaciones musculares, trastornos del sueño, entre otros. S ituación qu e denominó como estrés. Este término, en aquella época, no tenía el conocimiento popular que actualmente ostenta. Posterior a realizar más investigaciones, descubrió un número importante de patologías asociadas con este fenómeno, como hipertensión arterial, alteraciones cardiacas y trastornos emocionales o mentales. Años más tarde, se descubriría que estas dolencias se generaban por exposición a las características del trabajo, la organización de la empresa, la presencia de contaminantes y las exigencias externas que ocasionan tensión emocional en el laborante (Ortiz, 2020). En los años 1936 a 1940, Hans Selye denominó como síndrome de adaptación general o reacción general de alarma, cuando el individuo es abatido de manera imprevista por una urgencia, problema, desafío o conflicto, actúan a nivel psicofisiológico que incrementan el gasto cardíaco, elevan la tonicidad muscular y disponen al organismo para respuestas motoras súbitas. Este conjunto de factores lo denominó como la fase de alarma. En segundo lugar, conocido el problema, el sujeto se esforzará por resolverlo y volver al estado adaptativo. Para esto pondrá en juego los conocimientos y destrezas con los que se cuente (recursos); esta parte se la conoció como fase de resistencia. Finalmente, vendría la fase de agotamiento caracterizado por el cansancio, extenuación y fatiga emocional y física, experimentando deterioro en la salud mental y física. (Ruvalcaba, 2014)