Arbitraje (Continúa) IV

El arbitraje no es una invención moderna. Prescindiendo de la antigua, lo encontramos ya establecido en la edad media, que puede considerarse, desde el punto de vista de la civilización, como una mezcla híbrida de ruda barbarie, de altiveces y heroísmos; edad de hierro en la que los señores feudales...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Borrero, Alfonso M.
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:1910
País:Ecuador
Institución:Universidad de Cuenca
Repositorio:Repositorio Universidad de Cuenca
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dspace.ucuenca.edu.ec:123456789/35259
Acceso en línea:http://dspace.ucuenca.edu.ec/handle/123456789/35259
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Derecho Internacional
Arbitraje
Derecho
Descripción
Sumario:El arbitraje no es una invención moderna. Prescindiendo de la antigua, lo encontramos ya establecido en la edad media, que puede considerarse, desde el punto de vista de la civilización, como una mezcla híbrida de ruda barbarie, de altiveces y heroísmos; edad de hierro en la que los señores feudales descansaban de sus atrevidas correrías y de las faenas de la guerra, en inexpugnables castillos encaramados en peñascos abruptos, como nidos de águilas. Los papas, los reyes de Francia y los emperadores de Alemania desempeñaban entonces la delicada misión de árbitros. El pontífice Bonifacio VIII sirvió de árbitro en una querella suscitada entre Felipe el Hermoso y Eduardo I, en 1298. San Luis fue elegido como árbitro, en 1263, por compromiso entre el rey de Inglaterra Enrique III y sus barones. El emperador Carlos IV dió fin á las disensiones que existían entre Inglaterra y Francia en 1378. En el siglo XIX principió el arbitraje á recibir más notables y numerosas aplicaciones.