Oración fúnebre pronunciada en las exequias que se celebraron el 6 de agosto de 1885, décimo aniversario de la muerte de García Moreno, en la Iglesia de la Compañía de Jesús.

Dos altas glorias religiosas debo hoy celebrar en esta severa cátedra del Espíritu Santo : una es presente; la otra es ya pasada. La primera es gloria de mi Patria, representada por este noble, ilustrado y piadosísimo auditorio; la segunda es gloria de un personaje cuyo excelso nombre apenas me atre...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Proaño, Manuel José. Padre S. J.
Tipo de recurso: libro
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:1885
País:Ecuador
Institución:Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
Repositorio:Repositorio Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.flacsoandes.edu.ec:10469/8084
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10469/8084
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:MUERTE
FALLECIMIENTO
RELIGIÓN
DISCURSO
GARCÍA MORENO, GABRIEL, 1821-1875
Descripción
Sumario:Dos altas glorias religiosas debo hoy celebrar en esta severa cátedra del Espíritu Santo : una es presente; la otra es ya pasada. La primera es gloria de mi Patria, representada por este noble, ilustrado y piadosísimo auditorio; la segunda es gloria de un personaje cuyo excelso nombre apenas me atrevo á pronunciar en alta voz, siendo así que, desde el 6 de Agosto de 1875, nunca le he repetido en silencio sin exhalar hondos suspiros, sin derramar ardientes lágrimas, Gabriel García Moreno! Hé aquí el nombre! Señores, el pueblo ecuatoriano, el verdadero pueblo ecuatoriano, amó, ama y amará á García Moreno cien veces más que le odiaron y odian todos sus enemigos juntos, incluso el mismo infierno. ¿Y habrá alguno entre vosotros que le impute esto á delito? ¿Quién es?... Ninguno! Retratados miro en todos vuestros semblantes una tristeza profunda y un dolor sublime. ¡Grande gloria del pueblo ecuatoriano llorar sin fin y sin consuelo el parricidio horrendo de que, diez años hace, fué víctima su Jefe, su Regenerador, su Bienhechor, su Padre!