Brasil el arraigo de la corrupción y la superficialidad de los medios.

La noción justificatoria de que la corrupción, como apropiación privada de los bienes públicos, es una simple manifestación del mercantilismo individualista en el marco del liberalismo capitalista, está muy difundida. Neiva la propone como marco de referencia para acentuar las dificultades de combat...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Neiva, Eduardo
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:1993
País:Ecuador
Institución:Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
Repositorio:Repositorio Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.flacsoandes.edu.ec:10469/14412
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10469/14412
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:COMUNICACIÓN
SISTEMA POLÍTICO
CORRUPCIÓN
MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS
PERIODISMO
Descripción
Sumario:La noción justificatoria de que la corrupción, como apropiación privada de los bienes públicos, es una simple manifestación del mercantilismo individualista en el marco del liberalismo capitalista, está muy difundida. Neiva la propone como marco de referencia para acentuar las dificultades de combatirla. Sus argumentos, con leves variantes, podrían aplicarse a cualquier sociedad latinoamericana. La corrupción es universal y sistémica como las panaderías de barrio, los mercados negros y el comportamiento criminal. Sus referencias al modelo de conquista y colonia, impuesto por Portugal, adquieren características de determinismo histórico que son desafiadas por los procesos actualmente en curso. Pensamos que Neiva se equivoca y se deja llevar por un pesimismo comprensible pero deformado. Nuestro principal argumento sería el abrumador repudio que expresan los individuos, sus organizaciones civiles y el conjunto de nuestras sociedades hacia el comportamiento que Neiva considera endémico e insuperable. Sin embargo, coincidimos con Neiva en cuanto que la corrupción desborda el ámbito político y moral e invade las zonas de lo histórico, lo social y lo cultural. Las opiniones de Neiva ciertamente agregarán un tono de sobriedad a la euforia medio-centrista que los analistas adoptaron luego del derrocamiento del presidente Collar.