Verbitsky: el ajustador de cuentas

Las declaraciones de Scilingo a Horacio Verbitsky no fueron un acto espontáneo, fueron el resultado de 20 años de tesón, de una fortaleza moral y profesional que le han permitido al periodista ser clave en el "reconocimiento", por parte de los militares argentinos, de los crímenes cometido...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Calderón, Juan Carlos
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:1995
País:Ecuador
Institución:Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
Repositorio:Repositorio Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.flacsoandes.edu.ec:10469/13129
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10469/13129
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:TENSIÓN
GUERRA SUCIA
PERNÍAS
CRÍMENES
DICTADURA
RECONOCIMIENTO
LABOR
MORAL
Descripción
Sumario:Las declaraciones de Scilingo a Horacio Verbitsky no fueron un acto espontáneo, fueron el resultado de 20 años de tesón, de una fortaleza moral y profesional que le han permitido al periodista ser clave en el "reconocimiento", por parte de los militares argentinos, de los crímenes cometidos durante la dictadura. Su oficina está en el primer piso de un edificio frente a los tribunales de justicia. El decidió instalarse ahí por su condición de periodista investigador y porque tiene que atender varios juicios en su contra, dos de los cuales se los puso el presidente Menem. Su secretaria es Lilia, viuda del periodista Rodolfo Walsh, asesinado por la dictadura argentina y cuyo cuerpo fue cremado en la cancha de la Escuela de Mecánica de la Armada, ESMA, el primer año de la dictadura. Detrás de un pequeño escritorio de madera, Horacio Verbitsky se empeña -computadora personal en ristre-en deshacer entuertos y ser un despierto cronista de su tiempo. Sus publicaciones en el diario Página/12 fueron las que desataron en la Argentina la ola de "reconocimientos" y "arrepentimientos" de las aberraciones militares durante la dictadura (19761983).