Custodia familiar y los derechos del debido proceso

Desde que Ecuador decide asumir el nuevo reto pasar de un Estado de Derecho a un Estado de Derechos y Justicia, tomó una gran responsabilidad no sólo como un cambio de paradigma del Derecho si no con la mutación de todo su sistema de justicia, y sobre todo el rol que cumplen los operadores judiciale...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Piñas Muñoz, Miriam Catalina
Tipo de recurso: tesis de maestría
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2017
País:Ecuador
Institución:Universidad Regional Autónoma de los Andes
Repositorio:Repositorio Universidad Regional Autónoma de los Andes
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dspace.uniandes.edu.ec:123456789/6687
Acceso en línea:http://dspace.uniandes.edu.ec/handle/123456789/6687
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:CUSTODIA FAMILIAR
DEBIDO PROCESO
Descripción
Sumario:Desde que Ecuador decide asumir el nuevo reto pasar de un Estado de Derecho a un Estado de Derechos y Justicia, tomó una gran responsabilidad no sólo como un cambio de paradigma del Derecho si no con la mutación de todo su sistema de justicia, y sobre todo el rol que cumplen los operadores judiciales dentro del ordenamiento jurídico. Esto implica que la normativa existente anterior a la reforma Constitucional del año 2008, debió ser revisado de manera íntegra, y no solo con el fin de cumplir propósitos de política pública, sino buscando garantizar un estado de bienestar social; sin embargo, algunas de las disposiciones legales anteriores aún causan problemas en el actual sistema de hacer justicia. Uno de los grandes retos es tratar de delimitar las figuras jurídicas que se determinan para proteger los derechos de sectores vulnerables, este es el caso de los menores, quienes son sujetos de las controversias más comunes en el ámbito jurídico, no solo en materia de derecho de alimentos, si no de la misma tenencia que debería mantener uno de los dos progenitores a raíz de la ruptura de la relación legal y emocional. La violencia de menores no es un caso aislado, puesto que se garantiza a través del Código de la Niñez y Adolescencia, que este grupo vulnerable debe crecer en las mejores condiciones de vida y con el o los progenitores o responsables de su cuidado, que mejor garanticen su desarrollo, y en cuyo ambiente no se establezca amenaza alguna que pueda conllevar a ser violentados. En España, el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (2006, pág. 15) manifiesta sin embargo, sean cuales sean los usos y las costumbres de las distintas culturas, en todas ellas suelen aparecer modos de tratar a los menores que exceden los márgenes socialmente admitidos, dicho de otro modo ni la cultura de los pueblos pueden ser excusas para proferir maltratos a los menores.