EL OCIO Y LA CIUDAD

La historia diacrónica de las palabras y el vertiginoso movimiento de las ciudades a través del contrapunto discursivo de sus ciudadanos, despiertan una multiplicidad de facetas, formas diversas del pensamiento frente a la inacabable búsqueda de la condición humana…y tras este rastro filo- sófico y...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Zary, Paulina, Castro, Jorge
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2020
País:Ecuador
Institución:Universidad Central del Ecuador
Repositorio:Revista Sociología y Política HOY
Idioma:español
OAI Identifier:oai:revistadigital.uce.edu.ec:article/2528
Acceso en línea:https://revistadigital.uce.edu.ec/index.php/hoy/article/view/2528
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Ocio
ciudad
diacronía
sociedad
consciencia
mercantilización
capitalismo
Descripción
Sumario:La historia diacrónica de las palabras y el vertiginoso movimiento de las ciudades a través del contrapunto discursivo de sus ciudadanos, despiertan una multiplicidad de facetas, formas diversas del pensamiento frente a la inacabable búsqueda de la condición humana…y tras este rastro filo- sófico y en el marco de Hábitat III, el cuestionamiento acerca del ocio y su vivencia en esta ciudad hizo que se despertara una profunda curiosidad y, el descubrimiento de que hoy la palabra ocio posee una carga semántica negativa, promovida desde tiempos remotos por el poder de la Iglesia y el surgimiento del capitalismo que todo lo ocupa y lo mercantiliza, generó una mirada al pasado para rescatar el origen primigenio de su acepción que se considera, la que el hombre de hoy, de esta sociedad necesi- ta para acceder a cambios significativos no solo individualmente sino para la colectividad. Es así que los grandes filósofos dotan a esta palabra de un significado ideal. El ocio se relaciona con aquella posibilidad de indagar en la condición humana donde se puede condensar el encuentro con las más sublimes potencialidades que permiten mirar la coherencia de la vida para un encuentro social. Se necesita del ocio para pensar, para reflexionar y reconectarse con la naturaleza, pues la felicidad en su máxima ex- presión no se halla en la acumulación de bienes, como este mundo consumista promociona: competir, trabajar sin descanso, existir en un mundo de ficción y morir sin haber vivido a profundidad.