La Independencia de Cuenca. Relato histórico

Las primeras manifestaciones que en Cuenca hace el espíritu de independencia son consecuencia del estudio, en unos, de la reflexión, en otros, y del contagio de imitación en los demás, si bien en todos acusa una ansia nobilísima "de mejoramiento. Trátase de un hecho inevitable, previsto por los...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Albornoz, Víctor Manuel
Tipo de recurso: libro
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:1943
País:Ecuador
Institución:Universidad de Cuenca
Repositorio:Repositorio Universidad de Cuenca
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dspace.ucuenca.edu.ec:123456789/26947
Acceso en línea:http://dspace.ucuenca.edu.ec/handle/123456789/26947
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Cuenca
Ecuador
Descripción
Sumario:Las primeras manifestaciones que en Cuenca hace el espíritu de independencia son consecuencia del estudio, en unos, de la reflexión, en otros, y del contagio de imitación en los demás, si bien en todos acusa una ansia nobilísima "de mejoramiento. Trátase de un hecho inevitable, previsto por los mismos políticos y publicistas peninsulares que con clarividencia estudian el problema, intrincado y complejo, que a fines del siglo XVIII presenta España en relación con sus colonias de América En vano, los Monarcas tratan de impedir la circulación de libros en los que la flámula revolucionaria ondea en cada página. En vano, inténtase reprimir con el argumento estulto de la fuerza los primeros conatos—disimulados, al principio; más francos, después—que estallan incontenibles. Es no sólo el ejemplo dado por los hermanos mayores del continente; no sólo la propaganda tenaz realizada por hombres consagrados a un apostolado de verdad, como el egregio Miranda; no sólo la expoliación ejercida por gobernantes despóticos y autoridades subalternas que, infatuados de orgullo, buscan lucro donde debieran ejercitar justicia o abrir el ojo vigilante del buen administrador. Es todo eso; pero también es que las ansias reprimidas estallan, que la esperanza se abre a sazón en la conciencia de los americanos que por razón del tiempo y al influjo bienhechor de la cultura, que tarda, pero llega, a todo pueblo han amanecido, al fin, a la plena efectividad de los derechos a que está llamado el hombre, que ciertamente, no es tal mientras no sea libre.