Factores de riesgo en el cuidado de catéter venoso central en uci

En la unidad de cuidados intensivos (UCI) es indispensable el uso del catéter venoso central (CVC). Muchos de los pacientes son portadores de uno o más catéteres para obtener un acceso vascular, especialmente en aquellos con estadías hospitalarias más largas, por lo que se convierte en una práctica...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Quilligana Fogacho, Ana Esthela
Tipo de recurso: tesis de maestría
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2023
País:Ecuador
Institución:Universidad Regional Autónoma de los Andes
Repositorio:Repositorio Universidad Regional Autónoma de los Andes
Idioma:español
OAI Identifier:oai:dspace.uniandes.edu.ec:123456789/17024
Acceso en línea:https://dspace.uniandes.edu.ec/handle/123456789/17024
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:CATÉTER VENOSO CENTRAL
INFECCIÓN
UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS
RIESGOS
Descripción
Sumario:En la unidad de cuidados intensivos (UCI) es indispensable el uso del catéter venoso central (CVC). Muchos de los pacientes son portadores de uno o más catéteres para obtener un acceso vascular, especialmente en aquellos con estadías hospitalarias más largas, por lo que se convierte en una práctica muy común en todo el mundo (1). El CVC es un dispositivo de acceso intravenoso indispensable para el cuidado de pacientes en áreas críticas, donde el personal de enfermería es responsable de su atención; su cuidado no está exento de complicaciones, como infecciones relacionadas al catéter, que pueden conducir a incremento de morbilidad (2). Los catéteres centrales se utilizan desde principios del siglo XVIII. Se conoce que fue desarrollado, como su primer intento, por el inglés Stephe Hiles, en 1733; colocó un tubo de vidrio en la vena yugular de un caballo, para medir la presión arterial. En 1844 Claude Bernard realizó la primera cateterización cardíaca; que a su vez presentó la complicación, debido a la perforación del ventrículo derecho. Hasta la fecha hay varios tipos de catéteres mejorados, con tecnología de colocación más precisa para la práctica médica, como un paso esencial de monitoreo y tratamiento, que promueve la atención del paciente (3). Según estimaciones, cada año se diagnostican alrededor de 250 000 infecciones del torrente sanguíneo; la mayoría de ellas están asociada con dispositivos intravasculares que conducen a una estancia prolongada de hospitalización, costos y mortalidad (2).