Tenebris Macula, enseñar en la absoluta oscuridad

“Pintan todo lo que puede ver el ojo tal y como lo ve. Ellos pintan lo que ven, nosotros lo que miramos.” Orhan Pamuk Entender la mirada, desde esa lejana y delgada línea del no ver; en donde los gestos, el percibir, el sentir y el interés de cómo se siente una persona con esta condición frente a la...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Suárez Enciso, Angélica
Tipo de recurso: tesis de maestría
Estado:Versión aceptada para publicación
Fecha de publicación:2020
País:Colombia
Institución:Universidad Nacional de Colombia
Repositorio:Repositorio UN
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.unal.edu.co:unal/78781
Acceso en línea:https://repositorio.unal.edu.co/handle/unal/78781
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:700 - Las artes, bellas artes y artes decorativas::707 - Educación, investigación, temas relacionados y artes decorativas
Mirar
Visión
No ver
Educación
Imagen
Educación artística
Look
Vision
Not see
Education
Image
Artistic education
Descripción
Sumario:“Pintan todo lo que puede ver el ojo tal y como lo ve. Ellos pintan lo que ven, nosotros lo que miramos.” Orhan Pamuk Entender la mirada, desde esa lejana y delgada línea del no ver; en donde los gestos, el percibir, el sentir y el interés de cómo se siente una persona con esta condición frente a las artes visuales, comienzan a ser parte fundamental de esta investigación metodológica; en donde se realiza una integración entre su ambiente exterior y sus sensaciones interiores. La oscuridad, el miedo, la angustia, el perder la percepción del tiempo y del espacio que se habita, el sentirse perdido en ese lugar que es cotidiano y que se convierte en algo enorme e infinito; son cosas que aparecen al momento de bloquear por unos minutos el sentido de la vista, cada sonido se vuelve más agudo, se entienden los “ruidos” que en el día a día no son notorios ni con esa intensidad; el sentido del olfato, percibe hasta el más mínimo olor de ese lugar, así no se identifique totalmente; las manos empiezan a ser ese contacto directo, frente a lo que se está enfrentando, esos materiales se sienten hasta el más mínimo poro, todo esto es descubierto por esas manos; esas diferentes texturas que se logran entender de una manera más fiel. Las texturas, los sonidos y los olores son los encargados de rememorar un espacio o simplemente crean uno nuevo, que comienzan a llenarse con una carga emocional fuerte, ya que cada experiencia permite que el cuerpo pueda generar una nueva disposición y manera de entender ese mundo. La mirada es transformada, guiada, educada o en muchas ocasiones es cesada, al momento en el que esto sucede, comienzan a aparecer una serie de dimensiones o espectros de la visión, que permiten que esas percepciones con las que se topa a diario se agudicen. Muchas veces es importante desenfocar ese entorno en donde se habita, para que así se logre captar esa “esencia” de las cosas con las que se encuentra, que necesitan esa revelación ante quien las mira, necesita de una variación dada entre lo obvio en la mirada y una revelación en la percepción. Cuando la mirada es nublada o está en esa penumbra, el cuerpo no pude ver más allá de eso que tiene en frente; y es por eso por lo que el “no ver”, se comienza a mostrar como un poder, una potencia que aparece detrás de la idea de qué vemos cuando vemos. A quienes les preocupa esa mirada, esas incógnitas, esas tinieblas y su oscuridad, déjeme decirle que todo esto es una manera de comprensión de ese mundo en el que se habita, con relación a este fenómeno de las imágenes