La demanda de dinero

Currie, Lauchlin, "La demanda del dinero", Cuadernos de Economía, Vol. XIII, Números 18-19, Bogotá, 1993, pp. 355-376.  La demanda de dinero, como dinero, es medida como la proporción del ingreso mantenida en forma de dinero, y es el inverso de la velocidad ingreso. La demanda resulta del...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Currie, Lauchlin, Téllez, Alicia de
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:1993
País:Colombia
Institución:Universidad Nacional de Colombia
Repositorio:Repositorio UN
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.unal.edu.co:unal/38787
Acceso en línea:https://repositorio.unal.edu.co/handle/unal/38787
http://bdigital.unal.edu.co/28884/
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Teoría económica
dinero
costos
Descripción
Sumario:Currie, Lauchlin, "La demanda del dinero", Cuadernos de Economía, Vol. XIII, Números 18-19, Bogotá, 1993, pp. 355-376.  La demanda de dinero, como dinero, es medida como la proporción del ingreso mantenida en forma de dinero, y es el inverso de la velocidad ingreso. La demanda resulta del servicio que desempeña el mantenimiento de dinero. Su "costo", para un individuo, es la pérdida de interés que este hecho entraña; socialmente, el costo en su mayor parte es acarreado por los bancos, traducido en el suministro de un elemento indispensable para la contabilidad de una sociedad. Al tratar la demanda del dinero es importante conocer quién o quiénes lo mantienen. Los datos disponibles sugieren que, tanto en los Estados Unidos como en Colombia, el gran volumen de las cuentas corrientes está conformado por un número relativamente pequeño de cuentas grandes. Aparentemente estas cuentas no necesitan ser tan grandes para satisfacer las explicaciones tradicionales sobre transacciones y liquidez.  Parte de la explicación puede estar en la insistencia por parte de los bancos en el sentido de que los depósitos sean lo suficientemente grandes como para cubrir los costos, otra parte puede estar en la desviación de una porción del costo hacia los que reciben los cheques que todavía no han sido cobrados. En esta forma, la demanda de cuentas corrientes es en parte involuntaria. Sin embargo, la demanda agregada es relativamente estable, con tendencia descendente.