Arquitectura inmaterialidad implícita

La arquitectura se puede entender como un medio de expresión, las palabras, pensamientos, acciones, emociones, gustos, disgustos, filosofías, cuestionamientos, y todo aquello que pueda pasar por la mente del artista, en este caso, del arquitecto. A lo largo del tiempo se ha visualizado a este arte c...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Caballero Romera, Daniela, Marriaga, Natalia, Pérez, Roberto Junior
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión aceptada para publicación
Fecha de publicación:2021
País:Colombia
Institución:Corporación Universidad de la Costa
Repositorio:Repositorio REDICUC
Idioma:español
OAI Identifier:oai:repositorio.cuc.edu.co:11323/8537
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/11323/8537
https://repositorio.cuc.edu.co/
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Arquitectura
Lenguaje arquitectónico
Obras arquitectónicas
Descripción
Sumario:La arquitectura se puede entender como un medio de expresión, las palabras, pensamientos, acciones, emociones, gustos, disgustos, filosofías, cuestionamientos, y todo aquello que pueda pasar por la mente del artista, en este caso, del arquitecto. A lo largo del tiempo se ha visualizado a este arte como uno de los más importantes, lo que posee mucha coherencia, ya que la arquitectura es aquella que entrega la posibilidad a las personas de tener un espacio digno de habitar. Pero ¿Qué pasaría si no existiera la arquitectura? Esto representaría uno de los asuntos más complicados dentro de la existencia humana. La carencia de un espacio, la carencia de una intimidad, la carencia de un recinto que sea capaz de acoger a quienes se encuentren dentro, aunque bueno, nunca se estaría libre de arquitectura, las personas, los seres humanos dentro de su inteligencia buscarían hasta la más mínima forma de acogerse dentro de cualquier espacio, ya sea una roca, debajo de un árbol, entre unos arbustos, y es de ahí de donde parte esa inmaterialidad implícita de la arquitectura, siempre ha estado presente, aunque se regresara el tiempo, en las primeras civilizaciones no la conocían como “arquitectura” pero de una forma intrínseca sabían que aquello que les generaba un espacio donde habitar, donde refugiarse, donde mantener cierta intimidad, iba más allá de un espacio entre cuatro paredes.