Nuestras ideas nunca son inocentes

Cuando hablamos de la universidad como productora de conocimientos, lo descartamos (al conocimiento)como algo que ocurra en la intimidad de la conciencia individual individual, en forma de entidades etéreas y evanescentes, o teniendo una existencia inescrutable y esotérica, y en consecuencia, inacce...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Ortiz, Gustavo
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2011
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/194791
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/194791
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Legitimación
Conocimiento
Realidad
Política
https://purl.org/becyt/ford/6.3
https://purl.org/becyt/ford/6
Descripción
Sumario:Cuando hablamos de la universidad como productora de conocimientos, lo descartamos (al conocimiento)como algo que ocurra en la intimidad de la conciencia individual individual, en forma de entidades etéreas y evanescentes, o teniendo una existencia inescrutable y esotérica, y en consecuencia, inaccesible para los otros.Por el contrario, lo suponemos como un proceso público e intersubjetivo, formulado en lenguajes específicos, compartido por una comunidad empíricamente identificable, sometido a procedimientos y estándares institucionalizados y orientado a la realidad, sea lo que sea que entendamos por tal. Un conocimiento que se celebrara a sí mismo, sería siempre una versión arqueada, narcisista y solitaria de esa necesaria referencia a algo distinto a sí mismo.