Era una vez Ceilândia: Ucronía y chatarra para la capital que no fue

Para ingresar a la ciudad capital, cada habitante de la periferia debe tener un permiso especial expedido por el gobierno. El país vive una guerra, con enemigos del presente y guerreros enviados del futuro. En los barrios populares y periferias de la ciudad capital se está formando un ejército irreg...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Dieleke, Edgardo, Fernández Bravo, Álvaro
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2021
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/166731
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/166731
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Cine latinoamericano
Distopías contemporáneas
https://purl.org/becyt/ford/6.5
https://purl.org/becyt/ford/6
Descripción
Sumario:Para ingresar a la ciudad capital, cada habitante de la periferia debe tener un permiso especial expedido por el gobierno. El país vive una guerra, con enemigos del presente y guerreros enviados del futuro. En los barrios populares y periferias de la ciudad capital se está formando un ejército irregular de resistencia intergaláctica, células guerrilleras urbanas compuestas por mujeres mestizas y hombres de cuerpos mutilados en clave de complot, al sonido del rap.Este escenario, un estado de excepción militarizado que condena al futuro de la humanidad y que se adelantó a las imágenes apocalípticas de la pandemia y sus efectos, tiene en el cine de Adirley Queirós una solución propia de las artes populares y del cine de clase B, en torsión con la vanguardia. No solamente los héroes de estas películas son personajes comunes y actores no profesionales, marginalizados, sino que además tienen poderes especiales: la solución a los males del Brasil, focalizados en la ciudad capital y centro del poder político, se resuelven con una vanguardia guerrillera en la alianza de un viajero del tiempo y un grupo de conspiradores de la periferia. Adirley Queirós, en Era uma vez Brasília (2017) y antes en Branco Sai, Preto Fica (2014), realiza una apuesta por la ciencia ficción en clave popular y periférica, operando una lectura de la historia y la narrativa que radicaliza la ucronía