ordo naturae ordo politicus et ordo iuridicus en la Filosofia Politica de J. Locke

John Locke es considerado, con razón, el padre del Liberalismo Político, sin ser por ello un pensador original, ni exento de profundas contradicciones. En efecto, si se pone el énfasis en el título de propiedad como fundamento del pensamiento liberal, en su fase estrictamente política, debe decirse...

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Detalles Bibliográficos
Autor: Pierpauli, Jose Ricardo
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2013
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/29159
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/29159
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Ordo Naturae
Ordo Politicus
Ordo Iuridicus
https://purl.org/becyt/ford/6.3
https://purl.org/becyt/ford/6
Descripción
Sumario:John Locke es considerado, con razón, el padre del Liberalismo Político, sin ser por ello un pensador original, ni exento de profundas contradicciones. En efecto, si se pone el énfasis en el título de propiedad como fundamento del pensamiento liberal, en su fase estrictamente política, debe decirse que Locke es deudor, tal vez inconsciente, del pensamiento político medieval en la figura de John Quidort de Paris. En cambio, si consideramos su teoría del conocimiento de base atomista y materialista, su predecesor es, sin lugar a dudas, Epicuro, a través del poema de Lucrecio (De rerum natura) y de Hobbes . En todo caso, el objeto del presente estudio no es de naturaleza histórico-filosófica, sino que se propone demostrar que en el interior de la Filosofía Política de John Locke conviven elementos rigurosamente materialistas de tal profundidad, en punto a su Gnoseología, que sin ellos sus principales tesis filosófico-políticas solo pueden comprenderse de modo parcial. Así pues, la tesis que se propone demostrar aquí podría resumirse de modo general en los términos siguientes: el liberalismo político, en la medida en que Locke puede ser considerado su fundador, reconoce como origen un materialismo atomista que acaba por de- potenciar el peso relevante que en apariencia adquieren, en los escritos del autor inglés, tanto la actividad de la razón natural, como el lugar de privilegio atribuido a la ley natural, que es el fundamento de un orden político desde el que emerge la exaltación de los derechos individuales de la persona humana. Así pues, tanto la rehabilitación de los derechos individuales, como la constitución misma del orden político y, naturalmente su fin propio, están orientados hacia la pura materialidad de la persona humana