Insociable sociabilidad, Mal moral y el origen de la historia humana según Kant

La tesis principal de este trabajo es que el principio con el que Kant comprende el origen de la cultura o de la historia humana en la tesis cuarta de Idea de una historia universal desde el punto de vista cosmopolita, la insociable sociabilidad, no implica “conceptualmente” el mal moral. Defiendo a...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Lerussi, Natalia Andrea
Tipo de documento: artigo
Estado:Versão publicada
Data de publicação:2018
País:Argentina
Recursos:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositório:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:espanhol
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/104180
Acesso em linha:http://hdl.handle.net/11336/104180
Access Level:Acceso aberto
Palavra-chave:INSOCIABILIDAD
SOCIABILIDAD
MAL MORAL
KANT
CULTURA
https://purl.org/becyt/ford/6.3
https://purl.org/becyt/ford/6
Descrição
Resumo:La tesis principal de este trabajo es que el principio con el que Kant comprende el origen de la cultura o de la historia humana en la tesis cuarta de Idea de una historia universal desde el punto de vista cosmopolita, la insociable sociabilidad, no implica “conceptualmente” el mal moral. Defiendo así, contra una larga tradición de lectura que sostiene lo contrario, que la cultura es producto de dos disposiciones diferentes de la especie humana que son originarias e independientes de su carácter moral y, por lo tanto, también son independientes de su propensión inmoral (mal moral). Esto significa, específicamente, que si hubiera unos seres racionales que fueran como nosotros, sociables e insociables, pero que no tuvieran noticia, a diferencia de nosotros, de la ley moral, esto es, que fueran moralmente inocentes, producirían, sin embargo, cultura. Como tesis secundarias muestro que se pueden establecer otras relaciones de implicación entre los conceptos de insociable sociabilidad y mal moral: por un lado, inversamente, el mal moral puede implicar “conceptualmente” la insociable sociabilidad; por otro lado, este último principio implica “contingentemente” el mal moral cuando es referido a la especie humana.