El monte Aconcagua en la historia de la arqueología de alta montaña

El monte Aconcagua (6962 m) es la máxima elevación del continente americano. Montaña sagrada para los Incas, el hallazgo de un niño sacrificado y enterrado a 5300 metros, en la base del contrafuerte Pirámide, puso en evidencia la realización de una ceremonia de capacocha en homenaje a esta imponente...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Ceruti, Maria Constanza
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2021
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/138258
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/138258
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:ACONCAGUA
HISTORIA
ARQUEOLOGIA DE ALTA MONTAÑA
MONTAÑISMO
https://purl.org/becyt/ford/6.1
https://purl.org/becyt/ford/6
Descripción
Sumario:El monte Aconcagua (6962 m) es la máxima elevación del continente americano. Montaña sagrada para los Incas, el hallazgo de un niño sacrificado y enterrado a 5300 metros, en la base del contrafuerte Pirámide, puso en evidencia la realización de una ceremonia de capacocha en homenaje a esta imponente huaca, hace más de medio milenio. La autora fue discípula y colaboradora académica de Juan Schobinger, profesor de la Universidad Nacional de Cuyo y pionero de los estudios de momias congeladas en Argentina, que condujo el rescate y estudio de la momia del niño del Aconcagua. Desde hace varias décadas, el Techo de América congrega a alpinistas procedentes de geografías distantes, que intentan conquistar la cima más alta fuera de los Himalayas. Constanza Ceruti ascendió exitosamente en dos oportunidades a la cumbre del Aconcagua en 1997 y 1998, aprovechando la experiencia para realizar observaciones de carácter etno-arqueológico tendientes a la elaboración de hipótesis y modelos explicativos para otros santuarios de altura andinos. Se trató de ascensiones individuales, realizadas con mucho esfuerzo personal y prácticamente sin recursos. En ambas oportunidades, se invirtieron cinco días desde Puente del Inca hasta la cumbre del coloso, sin acompañamiento de guía ni porteadores contratados. El presente trabajo aborda al Centinela de Piedra desde una perspectiva histórica y etno-arqueológica, en la que se describen en detalle las marchas de acercamiento, los campamentos de altura y las dificultades para alcanzar la cima, además de las tareas realizadas por la población de porteadores y guías de montaña que residen durante el verano en el campamento base de Plaza de Mulas.