Más vale tarde que nunca

Los traductores y editores de la versión española de Conocimiento e imaginario social formulan una pregunta interesante: “¿por qué traducir al español este texto ahora, veintidós años después de su primera edición inglesa?”. Sin embargo, como intentaré mostrar, me parece aún más interesante plantear...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Kreimer, Pablo
Formato: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:1999
País:Argentina
Recursos:Universidad Nacional de Quilmes
Repositorio:RIDAA (UNQ)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ridaa.unq.edu.ar:20.500.11807/719
Acesso em linha:http://ridaa.unq.edu.ar/handle/20.500.11807/719
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Conocimiento
Sociología del conocimiento
Estudios sociales de la ciencia
Knowledge
Sociology of knowledge
Social studies of science
Conhecimento
Sociologia do conhecimento
Estudos sociais da ciência
Descrição
Resumo:Los traductores y editores de la versión española de Conocimiento e imaginario social formulan una pregunta interesante: “¿por qué traducir al español este texto ahora, veintidós años después de su primera edición inglesa?”. Sin embargo, como intentaré mostrar, me parece aún más interesante plantear la pregunta inversa: ¿por qué razón un texto, fundamental en la sociología del conocimiento, estuvo veintidós años sin ser traducido al español? Avanzaré en lo que creo que es una explicación posible de tal retraso (u omisión), puesto que ello nos servirá como excusa para repasar brevemente las ideas centrales de Bloor: dadas las características de dicho libro, no existió, en los países de habla hispana, durante las últimas décadas, y hasta hace muy pocos años, un público que estuviera en condiciones de “recibir” el texto de Bloor, y de comprender las condiciones y el contexto de la polémica en la cual este libro surgió. Dicho de otro modo, no sólo no existía en el espacio académico un campo ya estructurado en torno del estudio social de la ciencia, sino que, por el contrario, los autores y las corrientes hegemónicas (en particular los epistemólogos o historiadores de la ciencia, puesto que no existían hasta hace poco sociólogos o antropólogos ocupados en estos temas) se posicionaban de un modo francamente hostil a los postulados del Programa Fuerte.