Marxismo, autopropiedad y abundancia

G.A. Cohen y John Rawls le atribuyen a Karl Marx una adhesión al principio libertarista de autopropiedad y una plena confianza en la abundancia ilimitada como solución a los defectos distributivos del socialismo. Asimismo, consideran que el comunismo marxiano está, en cierto sentido, más allá de la...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Lizárraga, Fernando Alberto
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2013
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/17666
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/17666
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:SOCIALISMO
COMUNISMO
LIBERTARISMO
IGUALITARISMO
https://purl.org/becyt/ford/5.6
https://purl.org/becyt/ford/5
Descripción
Sumario:G.A. Cohen y John Rawls le atribuyen a Karl Marx una adhesión al principio libertarista de autopropiedad y una plena confianza en la abundancia ilimitada como solución a los defectos distributivos del socialismo. Asimismo, consideran que el comunismo marxiano está, en cierto sentido, más allá de la justicia. En las páginas que siguen examinaremos las visiones de Cohen y de Rawls sobre la justicia comunista y nos detendremos a considerar tres asuntos cruciales: 1) en qué medida Marx acepta -o no rechaza suficientemente- el principio libertarista de autopropiedad; 2) cuáles son las alternativas para superar los defectos distributivos de la fase inferior del comunismo, y; 3) si el comunismo marxiano es una sociedad más allá de la justicia o si realiza alguna forma de justicia igualitaria. Veremos que ambos autores piensan que Marx adhiere a una suerte de libertarismo de izquierda y por ello no acierta a resolver normativamente los defectos del socialismo, al tiempo que le atribuyen una desmesurada confianza en la abundancia material como solución a los problemas distributivos, lo cual, a su vez, remata en una dilución de la justicia como virtud de las personas. Observaremos también las tensiones que se suscitan cuando estos filósofos adoptan una doble valoración del comunismo; esto es, como una sociedad que es justa en términos distributivos y, al mismo tiempo, está más allá de la justicia en términos de la psicología moral de las personas. Contra Cohen y Rawls, mostraremos que Marx rechaza explícitamente el principio de autopropiedad y no le confiere ningún peso normativo, que la solución basada en la abundancia ilimitada no es estrictamente marxiana sino producto de una peculiar lectura del marxismo, y que la escisión entre un comunismo a la vez justo y más allá de la justicia no se sostiene a la luz de hechos básicos de la psicología moral y de la interacción entre las personas y las instituciones.