La crisis de la justicia en la sociedad posliberal
Parece universal el sentimiento de injusticia, la crisis de la justicia, pero no se ha sabido encontrar una explicación que nos auxilie a restablecerla y vivir en una sociedad justa. Sostendré que la presente crisis de la justicia es metafísica y también ética. Metafísica porque, a fuerza de separar...
| Autor: | |
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| Tipo de recurso: | artículo |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2010 |
| País: | Argentina |
| Institución: | Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas |
| Repositorio: | CONICET Digital (CONICET) |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:ri.conicet.gov.ar:11336/80204 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/11336/80204 |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Justicia distributiva Justicia social Liberalismo y posliberalismo https://purl.org/becyt/ford/5.5 https://purl.org/becyt/ford/5 |
| Sumario: | Parece universal el sentimiento de injusticia, la crisis de la justicia, pero no se ha sabido encontrar una explicación que nos auxilie a restablecerla y vivir en una sociedad justa. Sostendré que la presente crisis de la justicia es metafísica y también ética. Metafísica porque, a fuerza de separar lo ético de lo moral y ambos de lo político, la justicia se desvincula del bien y del derecho, dejando lo bueno y lo justo como órdenes aislados, extraños, que a lo sumo se componen en la conciencia individual o en la ideología. Por lo mismo sobreviene la crisis ética, ya que re c l u i d o s el bien y la justicia en el precinto de lo privado, se postula la const rucción de una sociedad justa sin atender a la justicia y aun con individuos injustos. Los vicios privados devienen virtudes públicas, al punto que el Estado puede implantarse en «una raza de demonios» con tal que sean racionales. El irremediable caos o conflicto interindividual es arreglado racionalmente por un diseño institucional que se postula estable no obstante las preferencias individuales y las tendencias egoístas de la naturaleza humana. La sentencia de Kant está en los cimientos de nuestras sociedades injustas: “No es la moralidad la que condiciona una buena constitución, sino al contrario: una buena constitución dará como resultado la formación moral del pueblo” |
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