El bienestar comunal como alternativa al fracaso del concepto neoclásico de bienestar
Las investigaciones actuales en la socio-economía han puesto de manifiesto la necesidad de rever el concepto de bienestar “utilitarista-individual”. Con base epistemológico-económica, Amartya Sen (1974, 1993, 1995, 2001, 2002, 2005, 2007, 2010, 2011) brinda los argumentos indispensables para lograr...
| Author: | |
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| Format: | article |
| Status: | Published version |
| Publication Date: | 2014 |
| Country: | Argentina |
| Institution: | Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas |
| Repository: | CONICET Digital (CONICET) |
| Language: | Spanish |
| OAI Identifier: | oai:ri.conicet.gov.ar:11336/8704 |
| Online Access: | http://hdl.handle.net/11336/8704 |
| Access Level: | Open access |
| Keyword: | PARADIGMA BIENESTAR NEOCLÁSICO BIENESTAR COMUNAL OTREDAD AMARTYA SEN https://purl.org/becyt/ford/6.3 https://purl.org/becyt/ford/6 |
| Summary: | Las investigaciones actuales en la socio-economía han puesto de manifiesto la necesidad de rever el concepto de bienestar “utilitarista-individual”. Con base epistemológico-económica, Amartya Sen (1974, 1993, 1995, 2001, 2002, 2005, 2007, 2010, 2011) brinda los argumentos indispensables para lograr el éxito del paradigma del “bienestar comunal”. En este bienestar resultan esenciales la racionalidad imperfecta de todo ser humano, su estado de ser no siempre egoísta y las necesidades básicas no satisfechas a la hora de tomar decisiones. Esto implica las preferencias no ya como exclusivamente personales, es decir, individualistas al modo de los neoclásicos, sino como viables únicamente si se contempla el deseo del otro. Ahora bien, quién es el otro es una cuestión que se denomina “el problema de la extensionalidad de los otros”. Según Sen (2001), implica una toma de posición respecto de la identidad social y nacional. Las tesis a favor de las identidades adquiridas y múltiples constituye el fundamento del bienestar comunal, el cual se posiciona como el fin último de la economía y de la política. El cambio del paradigma neoclásico por el de la economía ética resultará, pues, fructífero para la concepción “anti-individualista” de las realidades sociales. |
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