La táctica se invierte debiendo ser de afuera para adentro: Exforjistas exiliados en Montevideo y su temprano intento de neoperonismo en el contexto argentino de la revolución libertadora (1955-1958)
En septiembre de 1955, apenas consumado el golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Perón, el presidente del Partido Peronista, Alejandro Leloir, al saludar al gobierno de facto, declaró que el movimiento peronista iniciaba «una marcha sin andadores». La llamativa formulación aludía a su percepció...
| Authors: | , |
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| Format: | article |
| Status: | Published version |
| Publication Date: | 2015 |
| Country: | Argentina |
| Institution: | Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas |
| Repository: | CONICET Digital (CONICET) |
| Language: | Spanish |
| OAI Identifier: | oai:ri.conicet.gov.ar:11336/44510 |
| Online Access: | http://hdl.handle.net/11336/44510 |
| Access Level: | Open access |
| Keyword: | ex forjistas exilio posperonismo neoperonismo https://purl.org/becyt/ford/6.1 https://purl.org/becyt/ford/6 |
| Summary: | En septiembre de 1955, apenas consumado el golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Perón, el presidente del Partido Peronista, Alejandro Leloir, al saludar al gobierno de facto, declaró que el movimiento peronista iniciaba «una marcha sin andadores». La llamativa formulación aludía a su percepción de una oportunidad para revitalizar «desde el llano» tanto el movimiento como el Partido Peronista, y dotarlos de fuerza propia. Distintos sectores políticos del peronismo se mostraron interesados en secundar la iniciativa con miras a reformular la estructura partidaria y asumir su control ante la ausencia del jefe carismático. Entre ellos, un grupo de exforjistas que integraron el gobierno bonaerense de Domingo Mercante, quienes frente a la nueva situación política del país pergeñarían un temprano intento (neo)peronista para imprimirle su impronta políticoideológica y organizativa al movimiento y al partido. Así, ensayaron varias opciones en los escenarios cambiantes, que generaron la autodenominada revolución libertadora. Inicialmente, desde el semanario. El 45, apostaron a capitalizar la continuidad institucional del partido; más tarde, desde el exilio en Uruguay, impulsaron tanto la coordinación con militares peronistas golpistas como la realización de un Congreso Postal de Exilados; por último, se inclinaron por la formación de un frente electoral del que saldrían notablemente desfavorecidos. |
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