Afectos, desintegración e intimidades amenazadas

Adjunto en el archivo el artículo y la carta oficial de aceptación de publicación emitida por las coeditoras del volumen : Políticas de los afectos y las emociones en producciónes culturales latinoamericanas.El giro afectivo, que es el que particularmente nos convoca a la escritura de este trabajo,...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Quintana, Isabel Alicia
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2016
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/115852
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/115852
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:AFECTOS
EMOCIONES
SENSIBLE
ESPACIOS
https://purl.org/becyt/ford/6.2
https://purl.org/becyt/ford/6
Descripción
Sumario:Adjunto en el archivo el artículo y la carta oficial de aceptación de publicación emitida por las coeditoras del volumen : Políticas de los afectos y las emociones en producciónes culturales latinoamericanas.El giro afectivo, que es el que particularmente nos convoca a la escritura de este trabajo, se ha nutrido de los aportes de la sociología, la historia, la ciencia política, la antropología, el psicoanálisis y la filosofía, entre otros. La renovación fundamental consistía en desarticular la antigua oposición entre la razón y los afectos o emociones. La idea central consistía en introducir el aspecto subjetivo en tanto instancia compleja que, en términos de Foucault, es producida y, a la vez, se produce, para observar cómo se generan los discursos sobre el poder, la nación, la raza y el género sexual y cuáles son sus efectos en el ámbito social. Así, cobra especial relieve el concepto de identidad pero también el de comunidad como modulaciones de la experiencia subjetiva ceñidas a prácticas individuales o comunitarias pero también a políticas de Estado. Desde una matriz biopolítica, Agamben retoma dicha noción para analizar cómo la subjetividad es el campo experimental a través del cual se busca que el hombre se desprenda de aquellos atributos que lo hacen humano para lanzarlo a la intemperie de su pura animalidad, el homo sacer. En ese sentido, el historiador LaCapra (Escribir la historia e Historia en tránsito) propone justamente la lectura de hechos traumáticos de la historia a partir de la incorporación de conceptos que provienen del ámbito de la psicología tales como las nociones de duelo y melancolía. Es decir, se trata de abordar la historia y el testimonio de aquellos que padecieron situaciones próximas a la aniquilación haciendo uso de tropos o figuras que condensan zonas de la experiencia subjetiva. A su vez, Illouz plantea la idea de las intimidades congeladas. Es decir, así como la noción de poder planteada por Foucault y retomada por Butler produce y tiene efectos sobre la subjetividad, en la era del capitalismo (desde el mundo empresarial hasta los libros de autoayuda) las emociones se han convertido en una gran maquinaria que no solo no niega los afectos sino que los produce e interviene a través de diferentes formas de captación y cooptación que no necesariamente tienen la forma aparente de una represión sino que van de la mano de los manuales de psicología en donde se le da la palabra al otro y se los escucha. La máquina antropológica tanto interviene sobre la vida como sobre los sentimientos. En este sentido, existe cierta literatura que puja por desarticular, poner en evidencia, desmontar ese gran artificio. La palabra adquiere en estas estéticas una reflexión que conduce a lo que en términos de Rancière se denomina división de lo sensible. Son literaturas que buscan aniquilar los dispositivos discursivos sobre los que se asienta una ideología de las emociones dando lugar a otras subjetividades que no necesariamente supone una convivencia pacífica entre los personajes, sus afectos y el universo axiológico imperante.