Historias de Pibes Chorros y Narcoguerrilleros. Christian Alarcón

La narración de la marginalidad urbana tiene una larga tradición en el periodismo, el cine y la literatura argentinos. En los años 20 los escritores integrantes del denominado grupo literario de Boedo son los primeros que intentan intentar narrar ese choque entre ciudad y pobreza. En 1957 Bernardo V...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Perilli, Carmen Noemi
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2010
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/19542
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/19542
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Violencia
Pobreza
Ciudad
Crónica
https://purl.org/becyt/ford/6.5
https://purl.org/becyt/ford/6
Descripción
Sumario:La narración de la marginalidad urbana tiene una larga tradición en el periodismo, el cine y la literatura argentinos. En los años 20 los escritores integrantes del denominado grupo literario de Boedo son los primeros que intentan intentar narrar ese choque entre ciudad y pobreza. En 1957 Bernardo Verbitsky introduce un nuevo sujeto, el migrante, al dar nombre a esos espacios, Su novela "Villa Miseria también es América" comienza con la persecución policDesde su creación en las primeras décadas del siglo el fenómeno de la villa, barrio de emergencia o asentamiento precario ha sido una constante en Buenos Aires. Hacia fines del siglo, con la crisis económica de los 90, el fenómeno villero cobró nuevas y dramáticas dimensiones. Me interesa trabajar la emergencia de nuevos sujetos en esas verdaderas “ciudades ocultas” en la narrativa de Christian Alarcón. La novela " Cuando me muera quiero que me toquen cumbia. Vidas de pibes chorros"(2003) de Christian Alarcón se origina en una investigación durante la cual el autor, periodista y antropólogo chileno, convivió dos años con los “pibes chorros” en una villa porteña, intentando acceder a los “estrechos caminos, a los pequeños territorios internos, a los secretos y las verdades veladas, a la intensidad que se agita y bulle con ritmo de cumbia en esa zona que de lejos parece un barrio y de cerca es puro pasillo“(Alarcón: 16).ial y finaliza con la llegada de nuevos cabecitas negras a la gran ciudad. En la crónica “Narcos en la frontera”, la posición del cronista varía. Ahora se ha transformado en el investigador que intenta reconstruir la historia de un ex terrorista y narcotraficante Esidio Teobaldo Ramos Mariño (Meteoro), asesinado hace dos años en una villa de Buenos Aires.