El aspecto humano de la educación virtualizada – Tercera entrega

En un artículo escrito hace más de diez años, pero muy vigente, Martínez Aldanondo habla de los pecados capitales de la educación actual, que incluyen hábitos tales como poner la información o la tecnología por delante de las personas y pensar que el aprendizaje ocurre independientemente de la motiv...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Enríquez, Silvia Cecilia
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2020
País:Argentina
Institución:Universidad Nacional de La Plata
Repositorio:SEDICI (UNLP)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:sedici.unlp.edu.ar:10915/138223
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/138223
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Educación
Educación a distancia
Educación virtual
Virtualizaciones de clases
Innovación educativa
Reflexiones de docentes
Educación pospandemia
Descripción
Sumario:En un artículo escrito hace más de diez años, pero muy vigente, Martínez Aldanondo habla de los pecados capitales de la educación actual, que incluyen hábitos tales como poner la información o la tecnología por delante de las personas y pensar que el aprendizaje ocurre independientemente de la motivación. Mientras hablamos de adaptar los derechos humanos al entorno digital (cfr. Adsuara 2020), debemos comprender la importancia de centrar la educación que impartimos, sea virtual o presencial, en las personas y no en “dar clase” de cualquier modo posible, por más acuciante que esta necesidad haya sido en 2020 y lo siga siendo en el futuro inmediato. Esta es la primera y más importante dimensión del aspecto humano que debemos cuidar. Según Carreño y Cabral, debemos comenzar por defender el derecho a la educación pública y atender a la desigualdad de acceso a los recursos digitales que la virtualidad pone en evidencia, para poner la tecnología al servicio de toda la comunidad educativa. Para ello, debemos diseñar actividades que empleen tecnología solo en la medida en la que el alumnado puede disponer de ella (se pueden producir materiales educativos de calidad aunque no tengamos la mejor conexión, o software o hardware de última generación). Solo de este modo se puede ejercer el derecho a la educación.