Cultivo de Alfalfa

La alfalfa es uno de los cultivos forrajeros más utilizados debido a que produce gran cantidad y alta calidad de materia seca, siempre que sea cosechada en el momento adecuado. Características generales del cultivo: La alfalfa es uno de los cultivos forrajeros más utilizados debido a que produce gra...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Cancio, Hernan
Tipo de recurso: informe técnico
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2016
País:Argentina
Institución:Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
Repositorio:INTA Digital (INTA)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:localhost:20.500.12123/16767
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12123/16767
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Plantas Forrajeras
Cultivos
Plantas de Cobertura
Variedades
Siembra
Implantación
Aplicación de Abonos
Riego
Producción
Manejo del Cultivo
Forrajes
Feed Crops
Crops
Cover Plants
Varieties
Sowing
Fertilizer Application
Irrigation
Production
Crop Management
Forage
Implantation
Alfalfa
Cultivos Forrajeros
Fertilización
Cultivos de Cobertura
Lucerne
Forage Crops
Descripción
Sumario:La alfalfa es uno de los cultivos forrajeros más utilizados debido a que produce gran cantidad y alta calidad de materia seca, siempre que sea cosechada en el momento adecuado. Características generales del cultivo: La alfalfa es uno de los cultivos forrajeros más utilizados debido a que produce grandes cantidades de materia seca de alta calidad. El destino del cultivo es la producción de forraje, que puede aprovecharse mediante pastoreo directo o conservarse en forma de heno mediante la confección de rollos, fardos o mega-fardos. Es un cultivo perenne ya que su ciclo productivo perdura por varios años (puede llegar a 6-8 años). Su persistencia depende de varios factores, principalmente de las prácticas de manejo en combinación con el clima y los suelos de cada zona. Durante la temporada de crecimiento se realizan varios cortes de aprovechamiento y su número dependerá del objetivo de producción, del manejo, de cuestiones operativas y de las condiciones climáticas de cada temporada en particular. Una de las características sobresalientes de la alfalfa es la capacidad de exploración de las raíces en el suelo, mediante un extenso sistema radicular que puede llegar hasta los 6 m de profundidad, que le permite obtener agua de los horizontes más profundos del suelo e inclusive de la napa freática. Debido a que es un cultivo extensivo, el requerimiento de mano de obra es bajo y la aplicación de productos fitosanitarios es ocasional, debido a la baja incidencia de plagas y enfermedades en nuestra región, que se encuentran generalmente, debajo de los umbrales de daño económico. Los suelos ideales para la producción de alfalfa son los suelos profundos (mas de 1,5 mts), bien drenados, sin presencia de sales ni sodio, de texturas medias, francos a franco limosos y bien provistos de materia orgánica. No obstante, la alfalfa presenta cierta plasticidad y adaptación a distintos tipos de suelo, pudiendo producir adecuadamente tanto en arenosos como en arcillosos, e incluso con leves cantidades de sales.