Roles de la periferia. Buenos Aires: de ciudad expansiva a ciudad archipiélago

El texto busca organizar una serie de hipótesis sintéticas que permitan entender el presente urbano de Buenos Aires en una perspectiva histórica de larga duración. Buenos Aires se desarrolló entre el final del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX como una ciudad cosmopolita y cohesiva, a través...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Gorelik, Adrian Gustavo
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2013
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:francés
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/29142
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/29142
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Buenos Aires
Historia Urbana
Territorios Metropolitanos
https://purl.org/becyt/ford/5.6
https://purl.org/becyt/ford/5
Descripción
Sumario:El texto busca organizar una serie de hipótesis sintéticas que permitan entender el presente urbano de Buenos Aires en una perspectiva histórica de larga duración. Buenos Aires se desarrolló entre el final del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX como una ciudad cosmopolita y cohesiva, a través de una relación especial – urbana, social, política y cultural – entre el centro y la periferia (popular). El proceso estuvo sostenido en una temporalidad basada en la aspiración modernista de una urbanización homogénea: una idea de espacio público, un imaginario del proyecto, un modelo de la cohesión socio-urbana. Sin embargo, en las últimas tres décadas la ciudad se desarrolló en una nueva dirección caracterizada por la multiplicación de las fracturas sociales y urbanas. El proceso podría explicarse a través de un cambio estructural que Buenos Aires experimentó: del modelo de la “ciudad expansiva” al de la “ciudad archipiélago”. La ciudad expansiva funcionó a través de una triple tensión: hacia afuera en el territorio (expansión urbana), hacia adentro en la sociedad (movilidad social) y hacia adelante en el tiempo (idea de proyecto). La ciudad archipiélago no es exactamente lo contrario: no supone un modelo “dualista”, de acuerdo a los viejos esquemas estructuralistas; en ella, la riqueza y la miseria son apenas dos polos de un funcionamiento socio-urbano que se desagrega en diferentes velocidades, conformando una multiplicidad de circuitos que se intersectan de modos diferenciales, pero que ya no permiten imaginar un continuo ciudadano.