Los veinte puntos clave de los riegos por aspersión y subarbóreo contra heladas
Los valles patagónicos poseen un clima semidesértico con un período libre de heladas de 209 días. En el año se registra una media de 47 heladas; sin embargo, las otoñales y primaverales son las agronómicamente importantes, con una frecuencia media de 3 a 5 en septiembre y de 1 a 3 en abril. En cuant...
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| Tipo de recurso: | informe técnico |
| Estado: | Versión publicada |
| Fecha de publicación: | 2018 |
| País: | Argentina |
| Institución: | Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria |
| Repositorio: | INTA Digital (INTA) |
| Idioma: | español |
| OAI Identifier: | oai:localhost:20.500.12123/2509 |
| Acceso en línea: | http://hdl.handle.net/20.500.12123/2509 https://inta.gob.ar/documentos/los-veinte-puntos-clave-de-los-riegos-por-aspersion-y-subarboreo-contra-las-heladas |
| Access Level: | acceso abierto |
| Palabra clave: | Riego Riego por Aspersión Helada Fruticultura Irrigation Sprinkler Irrigation Frost Fruit Growing Río Negro, Argentina Región Patagónica Subarbóreo |
| Sumario: | Los valles patagónicos poseen un clima semidesértico con un período libre de heladas de 209 días. En el año se registra una media de 47 heladas; sin embargo, las otoñales y primaverales son las agronómicamente importantes, con una frecuencia media de 3 a 5 en septiembre y de 1 a 3 en abril. En cuanto a las intensidades de dichas heladas se ha evaluado localmente que en primavera, el 50% son del tipo suave (0ºC a -2ºC) y las restantes de moderadas a fuertes (menores a -2,1ºC). En otoño, el 83% han sido suaves. De acuerdo con las mínimas absolutas medidas desde 1988, se han registrado heladas de hasta -7,7ºC en septiembre (1994), -2,9ºC en octubre (1999) y -2,5ºC en noviembre (1992) y valores de hasta -3,5ºC (1989) durante marzo y abril. La intensidad de una helada está en relación con la temperatura mínima alcanzada y su duración, y los posibles perjuicios son proporcionales a ello. Los daños físicos y económicos son muy importantes porque disminuyen notablemente el rendimiento y retardan la entrada en producción de los cultivos jóvenes. Los métodos activos de control son la tecnología adecuada y más eficiente para atenuar o evitar el efecto de esta adversidad climática sobre los cultivos locales. |
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