Análisis crítico del sistema electoral argentino. Evolución histórica y desempeño efectivo

La historia electoral de la Argentina constituye un tema poco estudiado por la ciencia política local. Se ha subestimado, la mayoría de las veces, la influencia de los sistemas electorales en la vida política de la nación. La constitución de identidades antagónicas, la cuestión peronista (O´Donnell,...

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Detalles Bibliográficos
Autores: Abal Medina, Juan Manuel, Suaréz Cao, Julieta
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2003
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/108219
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/108219
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Sistema electoral
Argentina
https://purl.org/becyt/ford/5.6
https://purl.org/becyt/ford/5
Descripción
Sumario:La historia electoral de la Argentina constituye un tema poco estudiado por la ciencia política local. Se ha subestimado, la mayoría de las veces, la influencia de los sistemas electorales en la vida política de la nación. La constitución de identidades antagónicas, la cuestión peronista (O´Donnell, 1971), el rol moderador del partido militar (Rouquié, 1984) -entre otros fenómenos sociales- parecieron sobredeterminar los análisis institucionales, relegando el estudio de la influencia del sistema electoral a un segundo plano. Desde una perspectiva teórica institucionalista, el propósito del presente artículo es organizar la historia de los sistemas electorales en la Argentina. En particular, nos detendremos en la mecánica actual del diseño electoral nacional y su influencia sobre el sistema de partidos; así como el impacto que el mismo produce sobre la crisis institucional que sufre la democracia argentina. La importancia de estudiar las instituciones, como en este caso los sistemas electorales, radica en que las mismas conforman el tablero de juego con reglas ordenadoras de la vida política y social que estimulan -o desalientan- determinados procesos y comportamientos en desmedro de otros. En este sentido, conforman un conjunto de incentivos (políticos, económicos y sociales) que establecen las reglas formales e informales para limitar las opciones de la acción humana (North, 1993). Por reglas formales entendemos a aquéllas que conforman legal o constitucionalmente las estructuras de incentivos, mientras que entre las reglas informales podemos contar a las convenciones, las tradiciones y los tabúes. Así, las instituciones modelan las metas que los actores políticos persiguen y estructuran las relaciones de poder distinguiendo posiciones relativas de ventaja y desventaja entre ellos. De este modo, las instituciones constriñen y refractan la política pero nunca son la única causa de sus resultados? (Thelen et al, 1992:3). No obstante, estas no conforman en un escenario neutral para los actores, ya que al actuar selectivamente implican efectos distribucionales diferentes que buscan restringir el comportamiento de otros grupos (Knight, 1992). En parte, esto sucede debido a su funcionamiento como maquinarias de recompensas y castigos (Sartori, 1994), sin embargo, que no produzcan efectos neutrales no habilita a realizar juicios normativos acerca de la bondad o maldad intrínseca de un determinado diseño institucional. Si las reglas institucionales deciden quién obtiene qué, esto es, ayudan a definir ganadores y perdedores en la arena institucional (Sartori, 1994; March y Olsen, 1989), es fundamental conocer los procesos que llevaron a las diferentes alteraciones del sistema electoral en nuestro país. Particularmente, si tenemos en cuenta que un sistema electoral es el conjunto de normas y procedimientos utilizado para (i) convertir las preferencias de los ciudadanos expresadas por medio del voto- en cargos o escaños legislativos, y (ii) determinar los requisitos para establecer quiénes pueden elegir y ser elegidos cuerpo electoral-.