Determinación del requerimiento de frío y de calor en duraznero [Prunus persica (L.) Batsch.] mediante un modelo de correlación

Los árboles frutales de hoja no persistente poseen un período de reposo entre los ciclos vegetativos. Para salir de reposo invernal, las yemas deben acumular primero frío (endodormancia) y luego calor (ecodormancia). El objetivo de este trabajo fue determinar el requerimiento de frío y de calor en c...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Chaar, Javier Emilio, Astorga, Dante Antonio
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2012
País:Argentina
Institución:Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
Repositorio:INTA Digital (INTA)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:localhost:20.500.12123/5607
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12123/5607
http://ria.inta.gob.ar/contenido/ria-38-no-3-diciembre-2012
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Durazno
Prunus Persica
Helada
Fenología
Temperatura
Dormición
Variedades
Peaches
Frost
Phenology
Temperature
Dormancy
Varieties
Quiescencia
Quiescence
Descripción
Sumario:Los árboles frutales de hoja no persistente poseen un período de reposo entre los ciclos vegetativos. Para salir de reposo invernal, las yemas deben acumular primero frío (endodormancia) y luego calor (ecodormancia). El objetivo de este trabajo fue determinar el requerimiento de frío y de calor en cinco cultivares de duraznero mediante un método de correlación, con datos de fecha de plena floración y temperatura del aire de siete años, en el este de Mendoza. El requerimiento de frío varió entre 914 y 1262 unidades de frío, mientras que el de calor fluctuó entre 2177 y 6490 horas grado de crecimiento. Excepto en cv. “Prima”, la variabilidad entre años del requerimiento de frío (coeficiente de variación, CV: 18,3 a 18,9%) fue mayor que la correspondiente al requerimiento de calor, (CV: 6,9 a 13,9%). Los requerimientos de calor disminuyeron en años de mayor acumulación de frío e indicaron una compensación. El modelo utilizado, permite disponer de información más precisa sobre los requerimientos térmicos de los cultivares, y así poder realizar una zonificación que racionalice el cultivo y maximice su aprovechamiento, en las áreas agroclimáticamente adecuadas.