Después de la derrota: temporalidades y estéticas de la vida común en Jamás el fuego nunca de Diamela Eltit y El Dock de Matilde Sánchez

Bajo las condiciones de una extendida interrogación de las posibilidades y potencias de lo viviente, una serie de ficciones latinoamericanas contemporáneas se orienta hacia la imaginación de nuevas configuraciones de lo común que reformulan las articulaciones entre la estética, la política y la vida...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Sánchez Idiart, María Cecilia
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2016
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/179253
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/179253
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:TEMPORALIDAD
BIOPOLÍTICA
MILITANCIA REVOLUCIONARIA
LO COMÚN
LITERATURA LATINOAMERICANA CONTEMPORÁNEA
https://purl.org/becyt/ford/6.2
https://purl.org/becyt/ford/6
Descripción
Sumario:Bajo las condiciones de una extendida interrogación de las posibilidades y potencias de lo viviente, una serie de ficciones latinoamericanas contemporáneas se orienta hacia la imaginación de nuevas configuraciones de lo común que reformulan las articulaciones entre la estética, la política y la vida. Este trabajo pretende desarrollar una lectura de El Dock (1993) de Matilde Sánchez y Jamás el fuego nunca (2007) de Diamela Eltit en relación con la indagación que ambas novelas proponen de la experiencia de la derrota de las organizaciones de lucha armada constituidas en América Latina a partir de los años sesenta. Por medio de la construcción de una peculiar memoria sobre el pasado militante, estas ficciones desmontan la temporalidad revolucionaria para elaborar regímenes del tiempo abiertos a la contingencia de los encuentros entre los cuerpos y componer ordenamientos alternativos de lo común a través de una focalización en la politicidad de los afectos. En la emergencia de una potencia de lo viviente que no se deja reducir al orden de lo humano, lo común desarregla los procesos de subjetivación de la militancia y produce modos de vida compartida ajenos al disciplinamiento y homogeneización de los cuerpos.