Estancia Pilahue : evaluación forrajera y dinámica de la productividad de cuadros

En la Estancia Pilahue se evaluaron los 8 cuadros que abarcan 11.110 ha. La receptividad ganadera anual total es de 2253 EO (Equivalente Oveja), es decir, 5 ha/EO. Actualmente la Ea. cuenta con 243 ha de mallines, lo que corresponde al 2,2 % de la superficie total (0,1 % de mallín húmedo y 2,1 % de...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Aramayo, Maria Valeria Del Luján, Bruzzone, Octavio Augusto, Castillo, Daniel Alejandro, Easdale, Marcos Horacio, Raffo, Fernando, Umaña, Fernando
Tipo de recurso: informe técnico
Estado:Versión aceptada para publicación
Fecha de publicación:2019
País:Argentina
Institución:Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
Repositorio:INTA Digital (INTA)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:localhost:20.500.12123/7357
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/20.500.12123/7357
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Pastizal Natural
Pastoreo Controlado
Forrajes
Ganadería
Carga Ganadera
Natural Pastures
Controlled Grazing
Forage
Animal Husbandry
Stocking Density
Región Patagónica
Pastoreo en Cuadros
Carga Animal
Descripción
Sumario:En la Estancia Pilahue se evaluaron los 8 cuadros que abarcan 11.110 ha. La receptividad ganadera anual total es de 2253 EO (Equivalente Oveja), es decir, 5 ha/EO. Actualmente la Ea. cuenta con 243 ha de mallines, lo que corresponde al 2,2 % de la superficie total (0,1 % de mallín húmedo y 2,1 % de mallín subhúmedo) y son la principal fuente de forraje de calidad de la Estancia. Los resultados de prospectiva forrajera, basados en la dinámica del NDVI como elemento diagnóstico de la dinámica de la productividad de la vegetación en las últimas dos décadas, indican que la tendencia cíclica predominante en toda la superficie del establecimiento es de Recaída Incipiente. Esto significa que la actividad de la vegetación ha registrado valores recientes elevados, pero cuya evolución ha cambiado de sentido con orientación descendente. La media móvil de largo plazo muestra que la fase de recuperación tuvo una tasa elevada entre los años 2014 y 2018 (luego de valores mínimos en 2012, posiblemente asociados a la interacción entre sequía y depósitos de ceniza volcánica). Los últimos dos años registran un sentido negativo, aunque aún dentro de una fase positiva.