Igualitarismo y meritocracia : de Rawls a Scanlon

Contra el “sentido ordinario” de que la justicia implica, entre otras cosas, dar a cada quien lo que se merece, en su teoría de la justicia como equidad John Rawls adopta una perspectiva normativa radicalmente anti-meritocrática al considerar que nadie merece su lugar inicial en la sociedad y, por l...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Lizárraga, Fernando Alberto
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión aceptada para publicación
Fecha de publicación:2019
País:Argentina
Institución:Universidad Nacional del Comahue
Repositorio:Repositorio Digital Institucional (UNCo)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:rdi.uncoma.edu.ar:uncomaid/16484
Acceso en línea:http://rdi.uncoma.edu.ar/handle/uncomaid/16484
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Merecimiento
Igualitarismo liberal
Comunitarismo
Esfuerzo
Arbitrariedad moral
Ciencia Política
Descripción
Sumario:Contra el “sentido ordinario” de que la justicia implica, entre otras cosas, dar a cada quien lo que se merece, en su teoría de la justicia como equidad John Rawls adopta una perspectiva normativa radicalmente anti-meritocrática al considerar que nadie merece su lugar inicial en la sociedad y, por lo tanto, los factores contingentes no pueden tener incidencia distributiva. Desde el comunitarismo, se argumenta que la concepción rawlsiana del sujeto – despojado de casi toda particularidad– impide abordar la cuestión del mérito en tanto bien social propio de la esfera del reconocimiento. El libertarismo de derecha nozickeano, en tanto, recusa las pretensiones rawlsianas ya que desconoce la validez de la regla contractual que impide sacar provecho total de los atributos moralmente arbitrarios. Desde el igualitarismo relacional, Thomas Scanlon procura una rehabilitación limitada del mérito, en la medida en que sea o bien institucionalmente dependiente o merecimiento puro. Así, en lo que sigue, examinaremos la propuesta rawlsiana y la de sus críticos, para mostrar que, en definitiva, la anti-meritocracia de Rawls sale airosa de los embates más radicales y, en cierta medida, puede alojar la posición de Scanlon pero al precio de volverse menos exigente.