Las verdades más incómodas del cambio climático no son climáticas

El aumento de los gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera es el más comentado —y uno de los más estudiados— de los impactos humanos sobre el planeta por ser motor del cambio climático y de su consecuencia más general y conocida: el calentamiento global. Hay consenso acerca de que estos cam...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Fernandez Alduncin, Roberto Javier
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2015
País:Argentina
Institución:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/17521
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11336/17521
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Cambio Global
Energía
Economía
Pobreza
https://purl.org/becyt/ford/1.5
https://purl.org/becyt/ford/1
Descripción
Sumario:El aumento de los gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera es el más comentado —y uno de los más estudiados— de los impactos humanos sobre el planeta por ser motor del cambio climático y de su consecuencia más general y conocida: el calentamiento global. Hay consenso acerca de que estos cambios serán en su mayoría perjudiciales, y por lo tanto también hay muchos análisis sobre cómo evitarlos, o por lo menos atenuarlos. Está claro que las emisiones que resultan en los cambios de composición de GEI provienen de actividades humanas, en parte de la intensificación del uso de la tierra, pero, sobre todo, del uso de combustibles fósiles como carbón, gas y petróleo. Esta conexión entre clima y uso de energía lleva (al igual que la de biodiversidad vs. uso de la tierra) al más general y necesario de los debates ambientales: cómo resolver el aparente conflicto entre desarrollo económico y cuidado del ambiente.